Yo acabo de salir hace unas horas de la función de ayer, día 25.
Es "Il Postino" una ópera que se deja oir bastante bien y se disfruta mucho. La música compuesta por Catán es de estilo clásico, con tintes veristas en la segunda parte, entre otras cosas. Como ya había previsto, se deja oir bastante bien. Personalmente, creo que aunque no las veamos como obras maestras, este tipo de óperas pueden dar un poco de continuidad y actualidad al género. Basada en la película "Il Postino" de Michael Radford y en la novela de Antonio Skármetá el argumento es bastante entretenido y tiene todos los ingredientes para hacer pasar al público una velada agradable.
Pablo Heras-Casado dirigió bien la orquesta, especialmente en la segunda parte, donde logró momentos impactantes. Claro que en mi personal opinión, mejor estuvo en Mahagonny.
Ha sido grato el encontrarse con viejos conocidos de temporadas pasadas:
- No recordaba la bonita voz de mezzo de Nancy Herrera. Brava.
- Eduardo Santamarina cantó, aunque con voz ya quebrada, un emocionante discurso de bodas para Mario y Beatrice. Voz aún bella y que generosamente corría por el teatro.
- Federico Gallar también cantó muy bien su rol como el político Di Cosimo: voz bonita, dicción estupenda. Raro es el barítono comprimario que consigue destacar.
- Cristina Gallardo- Domâs me provoca sentimientos encontrados: en 2003 la vi como una estupenda Liù en el video de Turandot desde Salzburgo. Por eso la desilusión que sentí al verla como Butterfly en el Real hace 6 años (y con Domingo a la batuta) fue enorme. La voz no me gustaba y como actriz me convenció más Marina Rodrríguez-Cusì que ella. Ahora me parece estar ante una soprano en decadencia firme, sino acabada. En la bella escena "Comprendo" al decir "prométeme que volveremos juntos" soltó un agudo que no sólo es que naufragara; es que fue un grito en toda regla. Después dio otros agudos más seguros y un canto aceptable, pero no es la misma. Comparándola con la Butterfly en 2007 la decadencia es evidente. Pero bueno, queda la artista.
Los protagonistas:
- En el primer acto no me dijo nada Leonardo Capalbo en lo vocal. En lo actoral sí estuvo sobrado y metido en el rol de Mario. Mi sorpresa llegó cuando en uno de los dúos con Beatrice, no recuerdo cual pero sí en el acto segundo, soltó un pianissimo que me dejó cuanto menos atónito. Es raro que le salga no ya hermoso pero sí con completa soltura una emisión así en los tenores que llevo escuchando en estos años. En el acto tercero su voz se tornó más dramática y aceptable.
-Pero la estrella, sin Plácido, ha sido en mi opinión Sylvia Schwartz como la bella Beatrice -bueno, más bella era Maria Grazia Cuccinotta en la peli, donde va a parar-. No es la voz más bella, pero sí una buena artista. Su aria de entrada la cantó con solvencia y con agudos interesantes que se dejaron escuchar en el Teatro. El resto de su canto fue muy interesante, en mi opinión.
-En el rol de Pablo Neruda, Vicente Ombuena cantó dando lo mejor de sí aunque su voz es evidentemente de un tenor secundario. Aun así, me sorprendió gratamente. Bravo por él, al sacar con dignidad una responsabilidad tan grande. Toda su línea de canto fue entregada aunque sus limitaciones vocales se mordían con el rol. Se nota, por la música que interpreta, los gestos y maneras vocales que realizaba, a veces con gran esfuerzo,esta obra estaba compuesta para el tenor madrileño. Con él habría sido un puntazo por todo lo anteriormente dicho.
La clásica puesta en escena de Ron Daniels me gustó. La iluminación azul del escenario, proyectando las nubes y el mar, contrastando con las baldosas del suelo, que evocaban las casas de pueblo italianas. No tengo problema con que los cantantes canten cerca. Mejor para mí, que estaba en tribuna

Tenía tintes minimalistas debido a la numerosidad de escenas que tiene, por ello la plataforma evocadora de la casa de Neruda -que recordaba al reciente Pasquale-, o que el escenario se estrechaba según se bajaban los telones para preparar el cambio de escenas: el puerto, la taberna... muy interesante por ejemplo es que en los dúos de los protagonistas había un telón reflejando un cielo estrellado y cantando muy cerca de la orquesta. Como un momento íntimo.
En el acto segundo las proyecciones tuvieron una participación interesante: las declaraciones de Pablo Neruda y el secretario eran proyectadas. O el barco que llevaba a Mario y Giorgio grabando sonidos de todos los rincones.
En definitiva, una velada muy agradable de una ópera bonita. Claro que sin Plácido pierde evidentemente puntos, pasando de un exitazo de público a una solvente interpretación de una agradable (perdón por la repetición) obra.