Disfruté enormemente en la función del lunes.
Sabía que Flórez me iba a maravillar, creo que no hace falta ni comentarlo, sabía que Barcellona me iba a gustar mucho, porque creo que este es sin duda uno de sus mejores papeles y siempre está acertadísima en la expresión.
Pero la que más me sorprendió fue Di Donato. Me pareció magnífica, afinadísima, actuando e interpretando cada frase con una atinadísima expresión, una interpretación llena de matices al mismo tiempo que seguía siempre en perfecto estilo. Toda la escena final con un acompañamiento perfecto de Mariotti, recreándose en el tempo, en pianísimos, fue un momento rossiniano de altísimo nivel. Di Donato no era una cantante a la que tenía en gran estima pero últimamente cada vez me convence más. Desde la función del barbero en silla de ruedas por su desafortunado accidente, cada vez que la he visto me ha ido convenciendo más y el otro día llegó a emocionarme.
Sinceramente creo que somos afortunados al poder escuchar estas funciones rossinianas de tan alto nivel, solo faltaba que apareciese Merrit para hacer una función de ensueño. Lee no es mal tenor pero está lejos de la vocalidad deseada, por otro lado, inexistente hoy en día. También me alegró ver al español Orfila en una función tan exitosa.
La producción no me gustó nada. Lo de Scott y Rossini podía haber tenido su gracia como apertura y cierre de la obra, para haber asistido a la representación en clave histórica abriéndola y cerrándola en el museo. Pero la interacción de estos personajes con los protagonistas reales durante la representación no aportaba nada y más bien era un anticlímax. Tampoco veo en la donna del lago, una ópera de atmósfera paisajística, hacer casi toda la función sobre una escalera.
El problema de las puestas en escena es que todavía no se distingue el grano de la paja en la producciones menos clásicas. Si por ejemplo se hubiese valorado como se debía el bosque marítimo de Kelp como se debía en esa maravillosa, mágica y ensoñadora escena del tercer acto en la Rusalka del Liceu, no veríamos estas producciones tan anticlímax. Tiempo al tiempo.

Pero qué maravilla de música. Una gozada esto de las representaciones en el cine. Ya me he sacado el abono del Met para el año que viene.