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Abro el hilo con una crónica del concierto de la sinfonía "Romeo et Juliette" de Berlioz, pero lo dejo abierto para quienes quieran comentar también en los próximos días el concierto de obras de Mussorgsky y Stravinsky, si a la moderación no le parece mal.
El concierto de hoy era la obra "Roméo et Juliette" de Berlioz. No es una ópera, sino una sinfonía, en palabras del compositor, donde los textos cantados son un acompañamiento, una introducción a los grandes momentos orquestales, que son los que narran la historia y los sentimientos de los protagonistas.
La orquesta era la famosa Orquesta de la Comunitat Valenciana. Yo había tenido buenas referencias de esta orquesta por todas las crónicas que nos han hecho llegar desde Valencia. La verdad es que sí, esta orquesta es superior a la del Real. Lo malo de estar en paraíso es que el sonido suele llegar muy lejos, algo que afectaba a las cuerdas al comienzo. No así a la sección de viento. ¡Y es que parecía que las trompetas, trompas, flautas y clarinetes se te metían hasta más allá del tímpano! Han sonado más que las voces, y eso que se han hecho oir. Pero las cuerdas fueron a más y hacia el final de la obra todo tenía un toque magnético. La percusión es también muy superior a la del Real. El Coro, buenísimo. En el coro fúnebre de Julieta alcanzaron una dimensión casi mística.
Valery Gergiev es una estrella de la dirección. A mí me habían dicho que era muy bruto, y esas cosas. Pero la impersión que me dio es que ha tratado la obra con cierto mimo. No ha sonado en altos decibelios en los momentos más románticos. Pese a que tampoco es que yo estuviese muy inspirado, pude percibir su buen hacer con la orquesta. Ojalá vuelva a verle en una ópera,porque creo que es ahí donde suena realmente su temperamento, el que yo he percibido. En esta ocasión estaba muy sinfónico, a veces hasta camerístico. El final, como ya he dicho ha sido un verdadero impacto, tal vez ahí sí surgiese el tigre que ven en el estilo de dirigir de Gergiev. Ekaterina Gubanova tiene una voz generosa, que llegaba con nitidez a todos los rincones del teatro. Pero pese a tener una voz muy bella y perfectamente apreciable, me pareció muy mecánica, transmitiendo pocas emociones. Aun así un placer oirla. A destacar el aria con arpa de la segunda parte.
Mikhail Petrenko tiene voz, pero a veces tenía los típicos ladridos-cacareos típicos de la escuela rusa de hoy, pero vamos a decirlo, supo sacar con dignidad la parte de bajo, una escena muy operística por cierto.
Kenneth Tarver tiene una voz que no es grande, pero no tuve problemas para oirle, pese a ser el único solista que se situó entre el coro, a diferencia de Gubanova y Petrenko que estaban delante de Gergiev. Bonita voz.
Un concierto de nivel.
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