Vi ayer la retransmisión desde Los Prados (Oviedo). Cine prácticamente lleno –que hay aquí muchos amantes del repertorio italiano, abonados habituales del Campoamor–, y transmisión impecable, sin un incidente en la calidad de la imagen ni del sonido.
Fanciulla no es mi Puccini favorito, y la verdad es que iba con cierta predisposición en contra, pero me reconcilié con la obra hasta extremos que no hubiese sospechado. Sigue sin encantarme la primera escena, con ese "color local" de los parroquianos del
saloon Polka, donde parecen haberse dado cita todos los topicazos de los western más sobados. Pero lo que sigue a partir de ahí es otra cosa, por suerte.
Tradicional
Giancarlo del Monaco, con un montaje en el que no falta ni un detalle, por nimio que sea. Me gustó, pero no me arrebató. Una
Fanciulla con lo que cabe esperar, y punto.
Al comienzo me preocupó el estado vocal de
Deborah Voigt, pero fue mejorando a lo largo de la representación. Es cierto que la voz no suena homogénea, y que hay notas que resultan extrañas al lado de otras timbradas, bellas y bien colocadas. Y como actriz tampoco me pareció tan detestable, ni mucho menos. Resulta evidente que el italiano se le resbala un poco, y que el papel de Minnie no es para ella. Espero con curiosidad su
Walküre.
Me gustó, aunque no del todo,
Marcello Giordani. El timbre es muy hermoso, realmente luminoso, italianísimo, aunque los finales de algunas frases resultaron extrañamente cortados, ensordecidos y descuidados. Como actor no estuvo mal, pero digamos que dio lo justo, sin más.
Lo peor para mí fue el Jack Rance de
Lucio Gallo, tópico en lo vocal y sobreactuado en lo escénico, haciendo un sheriff de brocha gorda, con caras de malísimo del cine mudo. Muy bien
Dwayne Croft como Sonora (ya le habíamos visto un estupendo Donner en
Rheingold), y es una auténtica lástima que no hubiese hecho Rance

. El resto del abundante reparto tuvo un buen nivel, que dotó de homogeneidad a una obra que puede resentirse mucho con un cast desequilibrado.
La dirección de orquesta de
Nicola Luisotti fue muy irregular al principio, rayando en el barullo; luego las cosas fueron ajustándose y encontrando su sitio.
Y terminé emocionándome

. Una vez superada la reticencia inicial

(a la que contribuyó Luisotti con su desbarajuste en el foso, y esa primera escena del
saloon, a mí que nunca me ha gustado el cine del Oeste), el duo Johnson–Minnie del Acto I, todo el Acto II, "Ch'ella mi creda" y la vibrante escena final hicieron el resto, enganchándome por completo.
Es lo bueno que tiene sacar un abono: te hace ir a títulos que quizás hubieras descartado, y encima sales reconociendo que te gustan y que las segundas oportunidades (o terceras, o cuartas, etc…) siempre merecen la pena
