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Bueno, vamos a ello:
Excelente Arrivabeni: ya me habían hablado muy bien de él gente que cantó con él en Italia, y creo que supo sacarle mucho partido a la orquesta y al coro y controló muy bien a los solistas en todo momento, dentro de lo que se dejaron. En cuanto a las tensiones con el tenor del segundo reparto por su sobreactuación, me temo que se trata de una incompatibilidad de caracteres sin solución. Vamos, que me caen bien los dos, cada uno en su estilo.
Gipali: evidentemente, no gustó. Creo que el timbre es bonito y el estilo elegante, muy italiano a pesar de que él no sea italiano. Se parece por momentos a Bergonzi, pero no termina de llegar por la horrible frialdad escénica (creo que culpa a partes iguales de su concentración absoluta en el canto y de la frialdad de la puesta en escena en general) y por una falta de heroismo. A pesar de que este papel parece ser su caballo de batalla por el mundo, no creo que tenga recorrido para esta línea, seguro que el Alfredo y similares estarían mucho mejor. En fin, no fue mucho más allá la cosa, pero no lo veo para pateo.
Nizza: bien, correcta, también un tanto insulsa. Vuelvo a lo mismo, no sé si viene de ella misma el tema o del bodrio de puesta en escena...
Manistina: muy bien, la más sólida del reparto sin duda. Una pena que la maltrataran con el aspecto escénico de esa manera.
Ódena: curiosamente, tampoco gustó al público. Yo, sin embargo, lo veo en claro crecimiento, lo tiene todo: presencia, volumen, color, pero... Siempre hay un pero... Yo creo que una afinación un tanto defectuosa por momentos le está lastrando una carrera que, por cualidades, debería apuntar mucho más alto.
Díaz: muy bien, sólida, creciendo y defendiendo sin problemas un papel que no le va especialmente bien vocalmente, aunque escénicamente es perfecto para ella.
El resto ok, Sam y Tom sobrios y sin problemas, algo justito el Silvano y excelente el juez de mi buen amigo dos Santos, que creo y espero que veremos más a menudo por la temporada.
Escena: PFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF
Me gusta lo clásico y lo moderno. Me da igual. Pero que esté bien hecho, por favor. He hecho de todo ya, mira, me da igual. He hecho producciones clasiquísimas con Hugo de Ana (por citar a uno) y modernísimas con Peter Mussbach o Stephane Braunschweig, entre otros. Pero esta producción me ha parecido un gran bodrio. No aporta nada al drama en sí, más bien le quita todo lo que pueda tener. Estatismo total en el coro, falta de ideas, caos. Los solistas hacen lo que pueden, pero los personajes no se sostienen. Mención especial para el vestuario tan cuidado, pero la puesta en escena y, en general, el concepto de la producción (si es que existe tal concepto) francamente flojos. También una mención especial al bochornoso desperdicio escénico que se hizo con el talento vocal de Manistina.
El coro creo sinceramente que estuvimos bien en lo vocal, seguros y con energía gracias también a la seguridad que transmite Arrivabeni. Escénicamente deambulamos como pudimos, creo que se podía haber sacado mucho más y en menos tiempo, pero a lo mejor lo arreglamos hoy con ese pedazo de ensayo antepiano diodenarrl... juajs. Sin embargo, otras producciones de este mismo año, sin ir más lejos, demuestran que escénicamente se puede sacar muchísimo más y mejor del coro y además respetando los horarios de ensayo (!!!!). Y no sigo, que me pierdo.
Lo del zapato, qué queréis que os diga. Coincido en la crítica, la cosa no estuvo bien, pero no coincido en el motivo que (intuyo) la genera. Bienvenidas las producciones nuevas, modernas, rompedoras pero porfa porfa: con calidad.
Ah, una última cosa con respecto a Barbero+Ballo: a pesar de que son comedia/drama, había cosas de la puesta de escena similares, algunas muy evidentes, como el rollo Elvis del tenor, el ambiente callejero de los contenedores/bidones, la presencia de los porros en las dos, etc. No sé en qué escuela les enseñaron que la ópera tiene que ser obligadamente "divertida" (o lo que entienden por "divertida"). Que no, hombre, que hay cosas que son áridas de por sí y ya está. Que tú si coges unos cuadros de -yo qué sé- Paul Klee que son de por sí áridos y los quieres hacer "divertidos megaguays" y les pones espumillones alrededor y un mostrador con palomitas al lado, lo único que consigues es que a) ese público joven que atrajiste con la novedad vaya una vez y no más (porque en el fondo, tres narices les interesa, fueron por la novedad) y b) que el público al que de verdad le importa algo eso deje de ir.
Me comenta un compañero de Austria que están haciendo Muerte en Venecia de Britten y que los derroteros son parecidos, sorprendentemente similares, diría yo. Será que pasearon todos los mismos apuntes.
Hala, hasta otra
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