Fue un recital muy disfrutable por el programa, que era maravilloso: Hercules, Ariodante, Teseo... Sin extenderme demasiado diré que DiDonato estuvo muy
irregular. Tiene en este repertorio gravísimos
problemas de tesitura y de colocación de la voz en los papeles escogidos. Sólo en Ariodante y en Serse la voz estaba realmente en su sitio. Por ejemplo, el dificilísimo
Where shall I fly (al margen de que sea loable que lo incluya en el recital) era sencillamente una galería de sonidos feos, mal proyectados, entre la desimpostación y el grito. Creo que la voz sufre muchísimo en papeles tan graves. DiDonato tiene una voz que a mí me cuesta clasificar dentro de la cuerda de mezzosoprano. Digamos que lo es en el mismo universo paralelo en el que Mijanovic es contralto, Kozena mezzo y Manuela Trasobares mezzosoprano dramática
Sin embargo, cuando la voz estaba colocada era capaz de casi cualquier cosa. Muy buena proyección y un sonido bellísimo en el centro alto de la voz, a pesar del agudo demasiado vibrado y sin cuerpo. En la coloratura, sin embargo, perdía estrepitosamente volumen y proyección. En el grave la voz no existía. Eso sí, desde quinto piso no había problemas para oirle en ningún momento. Aunque el volumen no es mucho menor en el grave que el de la denostada Mijanovic
Un recital irregular, en conclusión, donde eso sí pudimos disfrutar de una cantante excepcionalmente carismática, muy metida en los papeles, muy actriz y muy arrebatada en la interpretación vocal. Pero los defectos vocales son graves. Lo que en sus Rossinis, por ejemplo, sólo son leves faltas (su Cenerentola del Liceo fue excelente), en este Haendel son dramáticos errores.
El público del Real comenzó frío pero se calentó enseguida en cuanto Joyce hizo un guiño al paraíso

Finalmente gran éxito y entusiasmo, a pesar de los huecos.
Una maravilla, por cierto, oir a una orquesta como
Les Talents Lyriques. Un sonido rico, intenso, matizadísimo.
Me lo pasé muy bien porque últimamente estoy muy Handeliano, pero me esperaba muchísimo más de DiDonato.