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Función del día 9.
Primero tengo que decir que la obra me ha parecido en líneas generales decepcionante para lo que esperaba de ella. Más allá de unos buenos números musicales y dos preciosas oberturas antes de cada acto no tiene a mi juicio nada más relevante ; así que puedo corroborar que se trata de una obra menor. Incluso comparada con Don Pasquale y Elisir, dos perlas del género bufo. Género el cual me resulta más asequible en vivo que en disco.
Esta producción firmada por Laurent Pelly ha recorrido los principales teatros de ópera. Y hasta cierto punto es comprensible que Madrid no se quedara atrás, sobretodo para los que no viajamos al extranjero con asiduidad para ver ópera porque una producción siempre será más auténtica vista en el teatro.
La producción me parece agradable, pero pierde en comparación con el DVD. Tal vez sea la mejor para esta ópera, no lo pongo en duda. El trabajo de Pelly requiere de la soprano protagonista unas dotes cómicas y actorales enormes. Trabaja los diálogos (¿de ahí que necesite una adaptadora de textos?), presenta un vestuario y una decoración realista ambientada en la Primera Guerra Mundial. Y todo esto enfocado a la comedia, que el espectador disfrute de una función de ópera.
La dirección musical de Bruno Campanella ha sido buena. O al menos me pareció mejor que la de Bolton en las Bodas de hace dos meses. Los tempos han sido un poco lentos, aunque la obertura sonó ágil especialmente a partir del momento de las trompas. No obstante, me parece que el volumen de la orquesta pudo haber sido más alto.
En cuanto a los solistas, en general puede decirse que ha sido la suya una función bien cantada.
Antonino Siragusa interpretó a un notable Tonio. La voz es bella, aunque en este tenor siempre he tenido la sensación de que los agudos son un poco calantes y en algunas ocasiones demasiado sobreagudos. En su gran escena del primer acto, el "Ah mes amis" fue sensacional. La parte de los nueve does de pecho le salió muy bien (aunque algún agudo adolecía de los defectos anteriormente mencionados), aunque no sea Camarena. Desde que le vi de Idreno hace 10 años en Semiramide, la voz ha ido para mejor. Ahora la veo más bella, segura, más potente. Y así, el mejor momento que tuvo fue en el segundo acto con la bellísima "Pour me rapprocher de Marie". Toda una sensacional muestra de lirismo, bordando el aria y logrando así uno de los mejores momentos de la velada.
Luis Cansino, en contra de lo que he leído aquí, me ha parecido un sensacional Sulpice. Me parece que su voz tiene un sonido hermoso, para nada desagradable y se deja oír generosamente por toda la sala. Y con vis cómica, por lo que cumple, al menos dignamente y con competencia, con todos los requisitos para este papel bufo. Una agradable sorpresa.
Rebecca de Pont Davies ha interpretado a una digna marquesa de Berkenfield. Pero no creo que la cosa haya sido para tirar cohetes. La voz es grande, pero un poco pastosa para mi gusto y me pasaba que en su entrada "Pour une femme de mon nom" incluso la dicción era un poco confusa. No obstante fue a mejor en el segundo acto, llegando un poco a la línea de sus predecesoras en producciones pasadas. Una lástima no obstante haber visto a Ewa Podles, que debe haber explotado sus tablas a las mil maravillas con este papel.
Esperaba más de la prestigiosa actriz Ángela Molina como la Duquesa de Crackenthorp. En el vídeo promocional de estas funciones, Doña Ángela nos explicaba cuán odioso y desagradable era su personaje, antes de entrar en el lado cómico. Pues bien, creo que ha explotado en exceso ese lado más desagradable porque no hacía ninguna gracia. Nada que ver con sus predecesoras: Montserrat Caballé, Dawn French o incluso Ángel Pavlovsky (de quien me dijeron que hizo reír a todo el Liceu) en su travestida versión liceística, que nos regalaron interpretaciones desternillantes. Eso sí, el lado gruñón lo ha sacado a las mil maravillas. Pero no sé si con eso sólo basta para este personaje en esta producción.
Destacables los comprimarios menores, como siempre Isaac Galán notable como Hortensius.
Para el final me dejo a Desirée Rancatore como Marie, que se ha llevado un enorme triunfo personal esta velada. La vi como Olympia en Los Cuentos de 2006, llevándome por entonces una buena impresión. El instrumento es de gran calidad: buena voz y deslumbrantes medios en la coloratura, geniales agudos que además puede alargar durante un buen rato, pianissimi estupendos y mucho empeño en el lado actoral. En el aria final del primer acto, así como en la bella "Par le Rang" se destacó por su lirismo, mostrando muy bien la tristeza de Marie, para terminar en el siguiente número con la exhibición de coloratura y el buen agudo como colofón final.
Al final de la función, recibió cálidos aplausos y fuertes ovaciones del público. Pero además recibió las de absolutamente todos sus compañeros de reparto, solistas y coro, dirigiéndole sus miradas. El recibir semejante y merecido reconocimiento por parte de todos los presentes fue tan grande que se emocionó visiblemente. Incluso salió una segunda vez a recibir una aún mayor ovación. Creo que es la primera vez en lo que llevo de año (que no de temporada) que he visto celebrar así a un cantante en el Real. Simplemente, una sublime interpretación.
El público se lo ha pasado en grande, se ha divertido y ha aplaudido a rabiar. Aunque personalmente creo que la sensación de hermana pobre ha estado presente en la función, ya que esta producción está pensada para los divos que la estrenaron: Flórez y Dessay. Si ya de por sí esta ópera es una obra menor pese a su trepidante argumento, si de por sí el montaje parece perder en vivo más que en vídeo; sin estos dos divos el desluce es aún mayor. Pero bueno, al menos esta celebrada producción se ha visto en Madrid. Eso que nos llevamos.
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