El Domingo me lo pasé pipa en Bergamo viendo
"Maria de Rudenz". Una magnífica ópera en el que está presente el gran Donizetti y merece mucha mayor presencia en los teatros. Un pedazo concertante al final del acto primero, magníficos dúos (uno tenor-barítono preverdiano, que anticipa el "Invano Alvaro" de Forza y uno soprano-barítono inspiradísimo) y tres personajes de compleja situación psicólógica, obsesivos, viscerales. No hay ningún "bueno" en esta ópera, que acaba con tres muertos y la soprano agonizando en brazos del barítono, que la consuela y abraza, aunque acaba de matar a su amada. Tres papelazos que estrenaran nada menos que Carolina Ungher, Giorgio Ronconi y Napoleone Moriani (llamado el tenor de la bella morte)
Siempre es un placer disfrutar una ópera en un teatro pequeño, coqueto, a la italiana, como tiene que ser con un público participativo, entusiasta que aplaude la magnífica música de su compositor concittadino interpretada por cantantes jóvenes, con ganas, frescura y entrega. Una mención especial para el tenor
Ivan Magrì bien conocido en Valencia por sus interpretaciónes del figlio Foscari y Duca di Mantova. Tuvo un accidente en el ensayo general al caerse por una de las escaleras de la escenografía y cantó en silla de ruedas!!!! con una pierna totalmente inmóvil y el cuello rígido. Increíble

Aún así y en esas condiciones tan tremendas, lució una voz bella, limpia, lucente y homogénea y un fraseo si se quiere, falto de variedad y fantasía, pero siempre compuesto y musical. No lo veo para nada inferior al tan apoyado y aclamado Meli, además no falsea su emisión como éste, que ha pasado de Don Ottavio a Manrico. Por cierto, que comentó que marchaba a Valencia para ensayar Traviata, así que él será Alfredo Germont con Mehta. Maria Billeri es una joven soprano nacida en Pisa que cuenta con un buen material, potente y carnoso y una buena dosis de garra y entrega sincera en escena. Comenzó fría, con la voz descolocada, desigual y con vibrato para ir calentando, interpertar un buen acto segundo y sacar la tremenda escena final de la ópera, otro de esos hits Donizettianos para prima donna. Si encima estuviera dotada de un pulimiento técnico, estaría cantando en La Scala o en Viena. El barítono Solari, que nos dijo que está contratado para Don Carlo en el Real, defendió más que dignamente el gran papel baritonal de Corrado Waltdorf. Sebastiano Rolli dirigió atento a los cantantes, con pulso y teatralidad.
El día anterior una
Scala di Seta de Rossini en La ídem de Milán en colaboración con la Academia del teatro. Cantantes muy verdes, con grandes carencias tímbricas y técnicas, pero jóvenes, con pundonor, creíbles en escena. Sólo destacable el tenor Carlos Cardoso con un material de cierto interés, pero que tendrá que solucionar el paso de registro y pulir la agilidad, además de la estupenda labor musical de Rousset. La producción de Michieletto, muy moderna y a modo de modelo de casa de catálogo de IKEA, a diferencia de su Ballo del mes de Julio, funciona.