Crónica (telegráfica y tardía) de la función del 25 de septiembre
=======================================
--
Devia: magistral en el uso de los reguladores y el fiato, sensible, musicalísima. Dominio técnico (como ya se ha dicho) apabullante. Dificultades (como también se ha señalado) para las partes más dramáticas del rol. Ajustada dramáticamente y haciendo lo que podía con ese ridículo traje de cocktail que le endilgaron. Una gran representación (de lo que no suele verse por estos lares, vamos).
--
Kunde: francamente admirable lo que sigue haciendo este señor con su edad (y tras meterse en el repertorio, mucho más pesado, que anda frecuentando estos últimos años). Un Roberto de muchos quilates y un vozarrón de órdago, al que no estamos acostumbrados en este tipo de papeles belcantistas. Algunas dificultades (puntuales) en la zona superior. Variadísimo en la expresión y las dinámicas, siempre ajustado y certero. Imaginativo, valiente y acertado en las variaciones para el
ritornello de su intervención solista en
"Bagnato il sen di lagrime". El único problema que yo encuentro a Kunde --que, por otra parte, rezuma inteligencia, buen gusto, intención y control técnico-- es la escasa homogeneidad de su voz que, como ya se ha señalado también por otros foreros, es muy perceptible y da como resultado un sonido claramente dividido entre la franja superior (que sigue respondiendo) y una franja central y, sobre todo, grave, muy desguarnecida. Un lujo tenerle en el Real.
--
Tro Santafé: a mí sí me gustó esta mezzo en el papel de Sara (y al público también, a juzgar por la lluvia de aplausos que recibió la intérprete cuando salió a saludar al final de la función: muy parejos a los de Devia y Kunde). El instrumento es respetable y hermoso de timbre, aunque en la zona alta se desmelenó un poco (eso sí: ninguna dificultad para sobreponerse a la orquesta, claro). No la encontré tan monolítica, desde el punto de vista expresivo, como ha dicho Rupert (claro, que yo de belcantismo tampoco es que entienda demasiado

) y me pareció que daba una réplica adecuadísima a la
primadonna y el
primo tenore (es decir, a los dos grandes protagonistas de la velada).
--
Caria: correcto, pero sin destacar especialmente (bastante mejor que otras cosas que se han escuchado sobre el escenario del Real). Eso sí, con un instrumento baritonal del montón (escaso cuerpo, voz clareada, pocos armónicos) y sin nada especialmente destacable. Una lástima que se cayera del
cartellone el polaco Kwiecien (mucho más interesante,
a priori, que el italiano). A pesar de todo no me disgustó especialmente.
-
Campanella: hizo lo que pudo con una orquesta que, efectivamente, ha perdido muchos enteros y sonó bastante anodina y deslavazada.
- La puesta en escena ni molestó, ni aportó nada realmente significativo. Si acaso destacaría la ruptura de la tensión dramática del momento cuando se puso en movimiento el dichoso arácnido mecánico con que nos regalaron (la aportación original del regista, imagino).
A pesar de todo una función muy disfrutable, protagonizada por dos grandes cantantes.