Le Gouverneur escribió:
Alberich el Negro escribió:
De todas formas, Gouverneur, lo más importante y significativo de la cita de Wagner traída por Gino no está en las palabras exactas que este dijera (o escribiera), sino en lo que estas significan de voluntad de conservar el control absoluto sobre la totalidad de su obra (tanto la parte musical, como la escénica).
De acuerdo, pero la voluntad de Wagner de conservar el control absoluto sobre la totalidad de su obra hay que ponerlo en un contexto muy diferente al actual.
Wagner aborrecía la manera en la que se hacía la ópera de su tiempo. Cuando comenzó su trabajo como director del teatro de la ópera de Dresde tuvo muchos problemas con las autoridades que le exigían espectáculos todos los días cuando él les requería cambios muy importantes para hacer menos óperas con muchos más ensayos. En el fondo él estaba ya pensando en las representaciones de sus obras y en la imposibilidad de ejecutarlas con un mínimo de garantías a la manera de la época. Por eso siempre fue un objetivo prioritario el control de las representaciones de sus obras hasta llegar a construir su propio teatro para tal efecto.
No es lo mismo las pretensiones para el estreno de un título que la visión de su obra a 200 años vista. Como dijo recientemente un compositor, una ópera es una obra que sacas a la luz y luego tiene su vida propia.
Creo que estamos elucubrando, precisamente, con el compositor operístico más complicado y "guadiánico" de todos los que podamos imaginar. Aunque sólo sea por la revolución escénico-musical que propugnó y puso en marcha (no entraremos en cuestiones de carácter, que también influyeron). De todas formas estoy de acuerdo en casi todo lo que ha escrito en este último comentario que cito pues, en realidad, no hace sino reforzar la idea de que Wagner tenía muy claro (pero mucho) lo que deseaba que hicieran con sus obras y lo que no quería bajo ningún concepto (= konzept

).
Bueno, estoy convencido de que, en el fondo, usted y yo nos hallamos en esta cuestión mucho más de acuerdo de lo que parece a primera vista. Quizá yo sea un punto más carca, pero al margen de esto... Ahora bien, no le compro (si me lo permite) la idea de que por el hecho de tener vida propia una ópera después de haber sido concluida deba deducirse (como así parece de su frase) que puede ser puesta patas arriba por cualquier director de escena que se crea --en nombre de la libertad artística-- autorizado para ello. Ni siquiera aunque sea uno prestigioso e inteligente. En mi modesta opinión se ha de respetar siempre, repito: siempre, la voluntad del autor (por muy quimérico y esencialista que esto pueda parecerle a algunos).