Carl Tunner escribió:
No cojan el rábano por las hojas. Yo lo que quería decir es que si con el libreto se puede entrar a saco, pronto lo harán con la música y si se anuncia "Il Trovatore" ¿Por qué no colocar durante la representación fragmentos de Don Pasquale, Norma, El Holandés errante y Jenufa que sustituyan a los originales? O como ya ha ocurrido, quitar el aria de Gilda de Rigoletto porque lo exigía el director de escena porque no le gustaba e iba "contra su dramaturgia paralela".
Vaya apocalipsis en technicolor se monta en un momento, señor Tunner. Qué creatividad! Podría dedicarse a las dramaturgias paralelas, porque el panorama que normalmente pinta de la ópera actual choca bastante con la música y el libreto.
Me ha gustado mucho cómo ha descrito Peter Quint esa contradicción. Yo no lo vivo como una contradicción, por los motivos que ya he expuesto, pero me parece una forma lúcida de explicar de qué va todo esto. De todos modos, creo que el peligro de estafa se relaja cuando todo el mundo que va a la ópera tiene acceso a toneladas de información sobre lo que va a ver. Youtube, Spotify o medios menos legales (además de las miles de páginas altruistas que tienen información de calidad sobre ópera) permiten superar la brecha económica de otros tiempos. Es como ir a ver Lincoln y decir que Spielberg ha contado su película y que los niños se van a tragar una papilla patriótica, blanca y tergiversada. Pues sí, pero si tomamos la responsabilidad social del arte como criterio, adiós a la creatividad. O como si yo quiero devolver un disco de Villazón cantando Mozart porque dentro había una rueda de salami.
Lo de la "resemantización" (que suena fatal, perdón, Borges lo llama simplemente "leer") no lo hace nadie con aviesas intenciones. Lo hace cada espectador cuando disfruta de cualquier obra de arte. Como Pierre Menard, que para escribir el Quijote estudió español de 1600, y cultura e historia de la época, y le salió igual que a Cervantes, pero ya no era el Quijote de Cervantes, sino el de Pierre Menard. Leer y escribir son cosas bastante parecidas. Como percibir y crear. La ópera, como otras artes, tiene la particularidad de que necesitamos muchas otras personas para experimentar la obra. Los intermediarios (cantantes, directores...) no pueden llevar a cabo la quimérica tarea de Pierre Menard. Recrean la obra a través de sus propias experiencias y criterios estéticos. Y a su vez el espectador la recrea en el momento de verla y oirla. Esa enorme complejidad, esa lucha de significados, de experiencias sinceras, los historicistas (no sabía que había tantos en el foro) la ocultan con la vaga pantalla de la fidelidad al autor. Como si la voluntad del autor fuera unívoca y alcanzable intelectualmente, como si sólo hubiera un significado, una esencia directamente comunicable. En el mismo error caen los que se dicen intérpretes y traductores del autor y sus códigos demodés.
Bueno, ya me estoy repitiendo. Me canso de Siddharta a veces!
