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Función del día 2.
La verdad es que me ha gustado mucho. Hacía nueve años que no veía esta maravillosa ópera de Strauss, desde que Barenboim vino con la Staatskapelle Berlin, con un reparto encabezado por Elizabeth Connell y Anja Silja, así que estaba encantado de oirla de nuevo.
Semyon Bychkov hizo una gran labor con la OSM, haciendo que casi virtualmente vibrase el suelo del Real. La orquesta estaba fuerte, vigorosa, opulenta, y los interludios orquestales eran cada uno un regalo, en el sentido que uno tenía más sonido espectacular que el otro : la llegada de Clitemnestra, cuando ésta se retira al palacio estallando de risa, su muerte y la de Egisto, y la danza final... Vamos, que nuestra OSM parecía la Filarmónica de Viena en comparación con Tosca, donde Palumbo parecía dirigir una banda de pueblo más que una orquesta sinfónica.
Deborah Polaski me gustó más que nunca. Sí, tiene la voz muy mermada, pero el sonido aún era de calidad. Los agudos ya no eran gran cosa. Bueno, en realidad nunca lo fueron (si me pongo a pensar en su grabación con Barenboim), pero es cierto que en su mejor época debieron ser más bonitos. Donde mejor la vi fue en la confrontación con Clitemnestra y casi al final del "Orest! Orest!" donde cantó con increíble ternura. Además, es una gran actriz. Gratificante haber visto a la que aún es la mejor Elektra de hoy, frente a las Herliztius o Watson, muy por debajo.
Rosalind Plowright cantó bien, me gustó, hizo una Clitemnestra digna, pero hasta ahí. No me consiguió dar tanto miedo como suelo esperar de este personaje. Pero también me alegro de haber visto a esta "vieja gloria", que sin ser una superestrella, tenía una voz decente para mi gusto.
Ricarda Merbeth me pareció cumplidora. Tiene una voz que asienta bien con el repertorio straussiano, sin ser tampoco una fuera de serie como Stemme, Fleming o Pieczonka. Su Crisotemis estuvo bien cantada, con mención en los dúos con Elektra, especialmente el segundo. Otra digna intérprete.
Samuel Youn hizo un Orestes sonoro. Buena prestación de este cantante, cuya voz se oía generosamente.
Chris Merritt hizo un magnífico Egisto. Canta bien, la voz se oye y encima, junto a la de Youn, su voz no era engullida en ningún momento por la orquesta, algo que sí pasó con el trío femenino principal en algún momento. Otro honor para mí el haber visto a esta estrella belcantista del pasado, hoy comprimario de mucho lujo.
Bien el resto de comprimarios : mención a un tenor de carácter, que me parece que era uno de los preceptores de Orestes. Buena voz y se hacía oir mucho.
Por último, la puesta en escena de Gruber me gustó. Pero huelga decir que el verdadero protagonista en este campo fue el trabajo del escenógrafo-escultor Anselm Kiefer. Ese patio gris, carcelario y cada vez más estrecho según va bajando de nivel- casi en forma de cono invertido o embudo-, es un trabajo magnífico. De algún modo u otro transmite la apatía, claustrofobia, miedo que el libreto de Hoffmansthal quiere transmitirnos. Mientras tiene lugar el asesinato de Clitemnestra tiene lugar un juego de luces, otro detalle bien logrado. Si bien he de señalar una incoherencia : ¿Porqué mientras que las damas, dentro de su intemporalidad, presentan un vestuario "parecido" a la época clásica, los caballeros aparecen vestidos como en el siglo XIX?
En definitiva, una Elektra disfrutable y decente, pero se pueden hacer mejores. Pese a todo es un genial comienzo de temporada lírica.
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