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Estuve el sábado 8, cast segundo. El espectáculo fue deleznable, bochornoso. Para ser justos, al menos en la primera larga parte en que se engloban dos actos, lo "único" reprochable es que estamos ante un acervo de sin sentidos, de movimientos sin pies ni cabeza, y de completos absurdos cuyo sorprendente ridículo hasta te hace reír. El ejemplo perfecto es la bailaora esa; pobrecilla: le deben haber ofrecido un buen caché para compensar la mofa que provocaba su trabajo. Pero por lo demás, al menos no navegamos entre ordinarieces o mal gusto, simplemente entre absurdos y naderías, es decir, la tónica genérica de las tendencias dilectas de los habitantes del "Mundo al Revés", que cuentan con más precedentes recientes en diferentes regias vistas en el Teatro Real. Hasta el descanso pues, el amigo Warlikowsky hubiera pasado simplemente como uno más y punto. Pero he aquí que para los 45 minutos que restaban, él nos tenía preparado su plato fuerte consistente en una ensalada de escenas de pésimo gusto con un repugnante toque en que se mezcla lo gore, sádico y necrófilo hasta removerte a base de bien el estómago, cuando no se recrea en la enfermedad, discapacidad o desgracia humana, falta de sensibilidad, … en fin, que lo de menos es ya una estética putrefacta y un trabajo teatral indignante por lo nulo y vago de su diseñador (ups, perdón, "autor", es lo que es en el Mundo al Revés). Por supuesto, payasadas a tutiplén como la aparición de un "Hercules" en formato de "Jocker" moviendo un sable al son del ritmo orquestal, o imágenes en video de la protagonista poniendo cara de loco mientras dibuja mamonadas con un pinta labios. Sobre todo hay que subrayar la falta de gusto y de falta de estilo. Porca miseria. Por supuesto, el público abroncó con fuerza al final; no en el descanso, donde simplemente con un par de aplausos de habitual desgana y desagravio se despachaba el asunto, pero en el final hubo sobrados motivos para sin fin de rechazos en forma de pateos, fueras, y abucheos. Todos ellos iban dirigidos al "autor" que en aras de tal título que tiene otorgado por los habitantes del "Mundo al Revés" tiene derecho a huir como pollo sin cabeza representación a representación sin tener bemoles suficientes para encarar al público al que ha insultado con su asquerosa propuesta. El marrón se lo deja a los pobres intérpretes de su perlita que encima de ponerse en evidencia y hacer un sin fin de ordinarieces y mamelucadas, tienen que hacer frente a la reacción del respetable. Otra de las consecuencias de la regia es el efecto turbador que produce sobre la bella partitura de Gluck, que es un privilegio poder escuchar, parece un bombón de ópera. Digo parece porque con esta producción, no se puede disfrutar, es como comer un bombón rodeado de caca y pis de perro. Tarea imposible, al menos para mi. Insisto en subrayar el mal gusto. Porque el planteamiento como tal, transgresor él, basado en la figura de Diana de Gales, puede funcionar bien si nos empapamos de teatro, de teatralidad, de búsqueda del recurso bello, del discurso claro y legible de forma visual. Cuando todo eso bien le sirve al director de escena para calzar mesas cojas o limpiarse el trasero, pues entonces el plantearlo basado en la vida de una princesa, de un futbolista o de un embutidor de carne de pollo da exactamente lo mismo. A quien escribe no le molesta que una ópera mude de contexto territorial o temporal o incluso conceptual, siempre que el que vaya a tomar tal decisión parta del hecho que es algo arriesgado y difícil de conseguir, pero con trabajos exquisitos tengo decenas de ejemplos en los que se ha logrado tal objetivo con éxito y gusto, y con títulos mucho más populares que "Alceste", lo cual es aún más meritorio. Una lástima, una auténtica lástima. El sábado noche aún no sabíamos la noticia de Mortier que se supo el domingo. Descanse en paz, y qué pena que haya fallecido justo en los días en que el escenario del Real ha sostenido el momento más repulsivo de su historia. No se merece eso nadie, incluido quien haya podido ser el responsable de los contratos que han desembocado en esta producción. Como han dicho antes, una cosa es el desacuerdo en trabajos y otras el respeto debido a todo ser que desaparece y más aún tras una enfermedad dura y sufriente. Quede bien claro.
Con respecto a lo puramente musical, ya digo que es poco lo que uno capacitado para disfrutar con el panorama visual tan... maravillante. Me quedo con haber descubierto una ópera fantástica, que desde luego anoto para cuando se realice como merece su "autor" (hablo ahora a los que no habitan en el "Mundo al Revés", es decir me refiero a Gluck, compositor magnífico de corte clásico). Es, efectivamente, un bombón para ver bajo el lema de la belleza, del buen gusto y de la teatralidad, y creo, además, que hacerlo sería bastante sencillo porque el argumento y personajes no son grandes obstáculos para el regista, al contrario. Y también para las voces, claro. Esa es otra, pero bueno, en este caso, nada nuevo en el horizonte. Las partícipes del día 8, que era el teórico segundo cast, constituyen otro acervo de voces sordas, planas, impersonales y en algún caso (intérprete de "Hércules") inaudibles. Sólo hubo un cantante de ópera que participó: por supuesto, Willard White, que siendo el más mayor y ya muy erosionado su registro agudo, tiene gracia que pareciera estar cantando con un amplificador a tenor comparativo del resto de cantantes... bueno, los portes de una soprano comprimaria rubita (no se si pote o real) también recobraban decibelios dignos de la lírica. Pero ya digo que en general, y en especial por parte del duo protagonista, la tónica general de siempre que invade al repertorio operístico que abarca desde Monteverdi hasta casi Bellini... y la que te rondaré morena porque en tal tendencia de voces imposibles el "Mundo al Revés" avanza con la misma fiereza que avanzaba la Nada en la Historia Interminable. Quién sabe si un cast como este o el que vimos de "Don Giovanni" hace un año en breve bien podrá servir para "El Buque Fantasma"... el "Mundo al Revés" es implacable con sus "autores" y grandes nadas, ojo al dato. Liberemos a la orquesta y coros por su buen hacer y bello sonar del genérico caos, pese a la escasa participación de Bolton a la batuta, que se apunta como habitual para el recinto. Veremos qué significa eso. Aplausos gélidos a todos ellos. No daba para más la cosa estando el aire del aforo contaminado gracias al pútrido ambiente que dejó el trabajo de Warlikowsky en el último acto, al que por cierto, llegó el aforo con bastantes decenas de puntos porcentuales de bajas con respecto de los asistentes al primer bloque. En definitiva: todos los síntomas de gran triunfo para el "Mundo al Revés", cuyos habitantes seguro que cuando termine el año 2014 lo enumerarán felices entre los grandes éxitos del año, como los que enumeran en 2013, que no son otros que los grandes fracasos del mundo lírico (el que está en las antípodas del Al Revés).
Saludos cordiales, NICO
_________________ Harmoniously, NICO
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