Bueno señores, aunque con algo de retraso voy allá con mi crónica de esta Lucía del día 23 con el primer cast (Tucker también presente).
La dirección de
Marco Armiliato estuvo (como se ha indicado ya sobradamente) al servicio total de los intérpretes, sonando lenta y pesada en todo el primer acto (algo menos en la obertura) y mejorando en el segundo y tercero, al tiempo que Mosuc entraba en calor y era capaz de desprenderse de la "ayudita" que el maestro le brindó.
Mención especial para la familia del viento, que mostró profundas inconsistencias y falta de uniformidad durante casi toda la ópera, no siendo capaz de subrayar con sentimiento las partes más vibrantes de la partitura.
La "ansiosa-de-aires-de-diva"
Elena Mosuc (con la que mantengo una buena relación) le faltaron "cojones" para sacar adelante una Lucia que pasase del 7/10.
Apareció fría muy fría en el primer acto, tanto en el sentido vocal como emotivo. Así que tuvo que abusar de filados y medias voces, intentando evitar los forte a toda costa (y dejando este punto muy claro a Armiliato). Rehuyó en todo caso las agilidades y las lentificó hasta el punto del aburrimiento, siendo vergonzoso el miedo a proyectar la voz en el registro agudo.
Ya a partir del segundo acto tras el dúo con el barítono fue mejorando, puesto que con un volúmen orquestal superior y el "bramante" (por aquello de bramar) Marco Caria gritando se fue soltando y calentando las cuerdas vocales, ganando confianza en las notas superiores y proyectándolas de forma muy efectiva, cosa que el público le agradeció con braveos excesivos.
Un tercer acto de nuevo un poco frío puso punto y final a una actuación mediocre que tuvo momentos de gran belleza, ya que Mosuc cuenta con un timbre repleto de armónicos en el registro central, y su legato es también admirable cuando está en caliente.
No obstante puede estar contenta de haber conseguido condicionar hasta tal punto la dirección de esta ópera. Opino, que con la Mosuc que tuvimos en el primer acto, si Armiliato no llega a prestar atención y lentificar de esa forma la música, hubiésemos asistido a un semi-desastre sopranal en las partes de coloratura.
Lo mejor de la noche fue en mi opinión
Flórez que partiendo de una orquesta más o menos atenta, se hizo escuchar y pudo llenar de voz al Liceu. Eso sí, siempre intentando llevar la voz a un volúmen y canto en forte en el que aún no acabo de verlo totalmente cómodo.
Sus puntos fuertes fueron un legato estupendo, una voz con un brillo "squillo" envidiable, un fiato más que suficiente y una perfección en la emisión y "clase" difíciles de igualar. En contra debo añadir que no me parece un "Edgardo" a la altura de esta ópera (siempre y cuando el resto del elenco se complete con artistas de nivel e inspirados), puesto que si la dirección musical no hubiera sido tan atenta y la soprano tan fría, su figura se habría visto empequeñecida a excepción del último acto.
Marco Caria me pareció un barítono gritón y de poca clase que no destacó en ningún momento. Es de agradecer no obstante que cuente con un aparato con un volúmen más que suficiente para la partitura.
Y de
Simón Orfila sólo puedo añadir que me gustó mucho. Si bien es cierto que no tiene la facilidad por abajo que tenía unos años atrás, no comparto la apreciación de que algunos graves salgan "Con forceps" aunque sí un poco descubiertos y menos rotundos que otrora.
Una voz con potencia y proyección de un bajo muy querido y aclamado en el Liceu... con razón!
Correcto sin más el resto de cantantes y actuación notable del coro del Liceu, cada uno de los componentes del cual vi pasar cuando esperaba para saludar a los intérpretes principales y me sorprendió por la cantidad de piercings y tatuajes que posee...
En su conjunto una actuación de 7 que se hubiese redondeado hacia el 8 si coincido en algún entreacto con Tucker para intercambiar opiniones!
