Yo también estuve en la función de anoche. Confieso que iba con un prejuicio de tres pares de, ejem, bemoles, segura de que me iba a aburrir más si cabe que con
La pietra del paragone de la temporada pasada, obra que, por el momento, continúa en mi memoria como reina indiscutible de funciones insufribles. El resultado final fue que pasé las 4 horas y media de representación de forma muy agradable. Me gustó. No sería mi ópera de cabecera, desde luego, pero la disfruté mucho... Aquí van mis impresiones:
Leídos vuestros comentarios, creo que tuve suerte de contar con el segundo reparto (pero con Domingo dentro del pack, claro

). Las voces eran perfectamente audibles, destacando, sobre todo, la de Renata Pokupic, sobresaliente Irene y, para mi gusto, la segunda triunfadora de la noche... Después de Plácido (lo siento

).
A pesar de todo -entono el
mea culpa y empuño el cilicio: soy placidista
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-, reconozcamos lo inevitable: se cargó la primera aria de Bajazet despiadadamente... Odio tener que confesarlo, pero es cierto. Sin embargo, a medida que la voz se le calentaba, fue mejorando hasta ofrecer momentos estremecedores (por lo buenos, que nos conocemos), implacables. Y sí: se encontraba fuera de estilo, pero bien que el lumpenproletariat se lo agradecíamos (semos así

). La escena de la muerte fue memorable. Emocionantísima.
En cuanto a Isabel Rey... ¿qué queréis que os diga, si es que a mí esta chica me encanta, aunque le vea los defectos? Me pasa con ella como con la Cotrubas. En general fue de menos a más (como todos, aclaro), pero tuvo momentos maravillosos.
Me gustó Ann Hallenberg como Tamerlano, a pesar de los saltitos irritantes que se veía obligada a perpetrar. Lo más pesado, para mi gusto, el Andronico de Patricia Bardon: canto muy poco imaginativo precisamente en las arias más largas de la partitura.
La puesta en escena, por lo poco que se apreciaba desde mi posición, parecía plásticamente bella... Ahora, que, teniendo en cuenta que se trata de una ópera de duración extrema (4 horas y media con descansos), de sentido dramático más bien invisible y muy mostrenca desde el punto de vista estructural (las voces no se cruzan mínimamente hasta casi el final del segundo acto

), se imponía un poco más de trabajo escénico.
Y, si no, que la pongan en versión concierto con la consiguiente bajada de precios en las localidades. He dicho

.