LA STRANIERA (Bellini) Munich, Philarmonie im Gasteig, 9-7-12. Edita Gruberova, Paolo Gavanelli, José Bros, Sonia Ganassi. Director Musical: Pietro Rizzo.
La Straniera es una magnífica ópera. Está llena de momentos y "melodie lunge, lunge" del gran Bellini. Puede soprender, en principio, que
Edita Gruberova haya afrontado el papel, ya que tiene relativamente poca coloratura, importantes requerimientos en centro y grave, además de dramáticos (al igual que ocurre con la Imogene estrenada por la misma soprano - Hanriette Merit Lalande- papel que la gran diva ha rechazado afrontar), pero siempre es un acontecimiento que la última reina del bel canto (junto con la virreina Devia-para que no se moleste nadie

), aborde un nuevo papel y de los que se representan escasamente.
Empezó algo dura, pero cuando calienta, aún imparte lecciones. Lógicamente hay una erosión vocal, el centro está desgastado y algunos agudos agrios y estridentes, pero aún es capaz de parar el tiempo y realizar sonidos de dejar boquiabierto con esa técnica y control de la respiración ya legendarias. A pesar de no ser la Philarmonie im Gasteig un lugar de acústica adecuada para las voces, su sonido pleno, siempre sul fiato, rico en metal y espectacularmente proyectado no tuvo problemas para llenar el recinto.
Respetando todas las opiniones, personalmente, y en el panorama que tenemos, me sigue compensando profundamente seguir viéndola sobre un escenario. Una diva de las de antes, de las que con 65 años y medio sigue teniendo leales de todos los lugares del mundo y 100 personas para que le firmen el programa, el cartel de la función, el libro que acaba de salir...Y todo apoyado exclusivamente en una espectacular carrera sobre las tablas. En el puro canto y la pura técnica. Me diran que ahora hay div@s o pretendidos que también tienen fans y colas de admiradores, pero veremos, si con esa edad y 44 años de carrera (y ya no sean jóvenes, guap@s y glamourosos y si es que siguen siendo capaces de emitir un sonido o tener algo parecido a una voz) los siguen teniendo.
José Bros cantó muy bien, son esa finura y gusto exquisitos que le caracterizan. El agudo sigue acusando forzadura y balanceo, el cantante sigue mostrándose muy prudente y precavido en esa franja, pero su articulación y dicción siguen siendo nítidas, limpias y el dominio del estilo, irreprochable.
El horror fue
Gavanelli, un ladrador infame, desafinador por vocación, de emisión nasal, innoble y sucia donde las haya. Ajeno a la más mínima elegancia y musicalidad, pero que en Munich es un ídolo. Le bravean como locos e, incluso, en el cartel le ponen en letras igual de grandes que Gruberova, mientras Bros y Ganassi salen pequeñitos. Una pena el destrozo que causó en el maravilloso cantabile de Valdeburgo en el segundo acto.
La
Ganassi empezó con la emisión muy retrasada y sin brillo, pero cantó bien el aria de Isoletta del segundo acto, la pieza más filorossiniana de la partitura.
Impecable el soporte de orquesta y coro, bajo la dirección, sino especialmente inspirada sí solvente y cumplidora, acompañando bien a los cantantes y concertando con eficacia, de Pietro Rizzo, director italiano que me parece muy superior a Yurkevich, el batutero que últimamente acompaña a Edita Gruberova.
Hay que alabar la iniciativa de esta sociedad "Vita e voce" que seguramente, sin subvención alguna, organiza estas interpretaciones concertísticas de bel canto y permite que este género siga vivo en Munich (con el nuevo director de la Opera de Baviera su presencia allí va a ser escasa) y que continúen las comparecencias en dicha ciudad de su gran diva de tantos años Edita Gruberova.