|
En noches como estas se van forjando ese nuevo grupúsculo de aficionados que se harán en llamar "albelistas". ¡¡Qué tio!! ¡¡Qué auténtico derroche de voz, qué facilidad en el agudo y el sobreagudo, qué FA se ha marcado en el "Credeasi misera", qué fraseo y qué colocación de la voz, qué fiatos!! Muy mal tiene que ponerse la cosa para que hayamos encontrado un lírico-ligero capaz de cubrir el hueco que en España dejó Kraus. No tiene quizás la agilidad de Florez, pero tiene mucha más voz, sin duda.
En general, él ha sido el protagonista de la noche. A mi juicio, absoluto. Aunque la función ha estado en términos generales bastante bien, a excepción de una puesta en escena ramplona (ambientar en la 1ª G.M. está un poco visto y se pierden matices como los religiosos que son determinantes en la obra), en la que por poco se cae Rancatore subida a un cerro de cartón piedra.
¿Y ella? Ha cautivado al público, pero lo esencial es que ella no es una soprano de agilidad, de coloratura. Carece de esa levedad, de esa gracia en el canto que debe tener alguien en este estilo belcantista. No tiene esa alegría de Sutherland o Caballe (ya, hablamos de diosas), y a veces se le ve que retuerce un poco el trino o que no le sale limpio, sino algo forzado. Aunque de agudos va sobradísima, el sobreagudo lo chilla (me quedo con la expresión "el hipogrito" del Conte di Luna!) sin remedio, y en el registro central la voz se le va un poquito atrás y le sale como gutural y fea, fea. Bueno, eso yo que estaba en fila 4, porque los del fondo me temo que la han oído poco salvo cuando se ha hecho oír a grito limpio.
El último que me ha gustado mucho es Fabio Capitanucci (Riccardo), barítono con todas las letras que se ha zampado al bajo Marco Vinco (Giorgio) en todos los dúos que han tenido. Muy solvente Capitanucci, sí señor.
El coro, flojo, flojo, flojo. Y la Orquesta JOVEN de la Sinfónica de Galicia me ha sorprendido una barbaridad: qué recambios más fabulosos tiene la OSG de Victor Pablo. Aunque la dirección musical de Marcello Pani igual ha sido algo ruidosa...
En general, una buena noche de ópera con un descomunal Celso Albelo. Habemus tenor, señores, habemus tenor.
_________________ "El Verdiano tiene tranquilidad, aplomo. Todo a su alrededor, en cambio, son arenas con las que el mar juega, excepto el teutón innombrable aquel, que es una especie de risco inaccesible, en el que nunca crecerá la hierba ni hollará pié humano."
|