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Supongo que alguien más habrá visto Riccardo Primo en su tournée ibérica, pero como nadie abre fuego, lo hago yo.
Todos los años nos visitan, de gira, Las artes florecientes o Los músicos del Louvre de Marc Minkowski.
Este año nos han tocado Las artes florecientes con Riccardo Primo, de gira por España, pero aquí, en Valencia, con precios mucho más bajos que en Madrid o en Barcelona.
Riccardo Primo no es ni Julio César, ni Rinaldo, ni Ariodante, por eso quizás se representa muy poco y hay pocas grabaciones. Sin embargo, tiene música muy bonita y momentos excepcionales como el largo dúo de finalización del segundo acto. El argumento, es una chorrada de las de la época, fue un gran éxito en su momento y además la estrenaron Senesino, la Cuzzoni y la Bordoni, que eran lo mejor, de lejos, de la época.
Luego se olvidó.
La primera novedad este año es que no dirigía William Christie sino Paul Agnew, mucho más serio, menos elegante, y que no mira a los cantantes ni de reojo. En cualquier caso, la historicista orquesta de Les Arts Florissants suena muy bien tanto en conjunto como en los solos, muy numerosos y algunos espectaculares. El maestro que interpretaba el archilaúd me recordó a Georges Harrison en Katmandú.
La versión anunciada como concierto ha sido más concierto que otras veces, donde los cantantes semi escenificaban el argumento, aunque fueran vestidos de gala. Este año han sido más sosicos, en atriles y alguno con partitura.
Las voces muy buenas y muy de repertorio, como es de costumbre.
La cantaron el contratenor Hugh Cutting, sustituyendo a Jakub Józef Orliński que iba a venir, pero no vino, Melissa Petit y Juliette Mey, en los papeles de Riccardo, Constanza y Pulcheria respectiva-mente. Todos ellos jóvenes y con gran entusiasmo. Bien los tres, Cutting obligado a lucir su coloratura, Petit con mucho que cantar, casi todo arias suaves y dolientes y con poco acompañamiento, y Mey con menos arias, tras el recorte perpetrado, más de bravura y energía.
Completaron los coprimarios Andreas Wolf como Isacio, el contratenor Paul Figuier como Oronte y el bajo Alex Rosen como Berardo.
Todos bien.
La obra fue recortada convenientemente, dejando, por ejemplo, a Pulcheira con 4 de las 7 arias que tiene, pero manteniendo en todo su contenido original a Constanza con sus 9 arias y su dúo. Bien se podía haber llamado la representación Constanza, en lugar de Riccardo.
En fin, bonita noche.
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