La Diavolessa de Baldassare Galuppi por la New Chamber Opera
No soy yo muy partidario de los elitistas festivales de campo británicos por lo desorbitado de sus precios y lo complicado que resulta llegar a una casa de campo en medio de ninguna parte. El tema de lo absurso de vestir un smoking para merendar en el campo lo dejamos para otro día. La ópera anual que montan los de la New Chamber Opera tiene el componente pijo-picnic pero al realizarse en un sitio civilizado como Oxford uno puede llegar e irse en transporte público (lento y caro, eso sí) y esto, unido a la rareza de la ópera presentada, me animó a acercarme.
El lugar una cucada: el New College de Oxford:

Claramente había muchos que más que le ópera les interesaba el ponerse púos en un claustro del siglo XIV:

Pero a lo que vamos, la ópera. La obra es una gozada, con un libreto ligero y divertísimo del maestro Goldoni y una escritura musical inspirada y con bastante variedad formal de Galuppi. Se nos ofreció una versión traducida al inglés, relativamente libre que adaptaba algunas bromas. Sin estar mal del todo la traducción a mi me chirría mucho oir versos en inglés con rima porque es un idioma al que le sienta mejor jugar el el ritmo que con la repetición de sonidos. En cualquier caso chapó por los cantantes (y por los recitativos escritos por Galuppi) por hacerlo todo muy inteligible.
Horrible el Conde Nastri de William Purefoy que es uno de esos contratenores que solo sirven para cantar arias lentas. Muy bien sin embargo la condesa de Rebecca Afonwy-Jones con voz redonda y bastante seguda. También de buen nivel la Dorina de Sophie Kidwell. Bien sin más los dos tenores, Dominic Bowe como Giannino y Rory Carver como Falco que pasaron algunos apuros ante una escritura nada fácil. Flojo el Don Poppone de Tom Kennedy con un vibrato bastante molesto pero que compensó con buenas dotes de actor (que para un personaje cómico con solo un aria es casi lo más importante).
Orquesta reducida a un instrumento por parte (1er y segundo violin, viola y oboe) y bajo (chelo, contrabajo y dos claves). Insufrible el primer violín que no daba bien la afinación ni por casualidad y coló bastantes fallos. Dirigía desde el clave correctamente Steven Devine (al que se le ve mucho con la Orquesta of the Age of the Enlightenment). Al ser al aire libre en un jardín relativamente abierto y estar la orquesta de lado supongo que desde las últimas filas habría problemas de acústica pero yo que estaba en la primera file no tuve problema.
La producción de Michael Burden sin ningún elemento escénico cumplió su cometido de ser divertida sin caer en ridículos

