Iba a felicitar a los barcelonistas con algo de retraso, pero compruebo una vez más que en este foro son una especie prácticamente extinguida. Así que lo que correspondería es dar la enhorabuena a los antimadridistas que, según algunos, somos legión.
Ahora dejándonos de bromas, el del miércoles fue sin duda uno de los partidos más extraordinarios de lo que llevamos de siglo. Les haré una confesión: soy antibarcelonista. Al menos en el mismo sentido que muchos de ustedes dan a la palabra “antimadridista”. Quiero decir que me he pegado dos semanas tomándole el pelo a los culés de mi entorno –que, como en la vida real, son unos cuantos- con puyitas como “pon en google ‘barça’ y ‘remontada’ a ver qué sale” o gracietas por el estilo. Y me las he tenido que comer con patatas porque el Barça hizo el otro día un partido legendario, con una entrega y una convicción de las que francamente no le creía capaz. El equipo, el 90% del Camp Nou y la afición en general (por lo menos la que conozco) dieron una lección de "comunión y fe" durante la mayor parte del encuentro y, cuando parecía que ya habían bajado los brazos, apareció un señor llamado Neymar, al que muchos hemos puesto casi siempre de vuelta y media, que consiguió reanimar al resto. ¿Que el Barça no hizo un fútbol brillante? ¿Qué tuvo enfrente a un equipo acojonado? ¿Qué el árbitro fue decisivo en un par de jugadas? Todo eso es cierto, pero parece mentira que aún no haya aparecido nadie por aquí (NICO es el que más se ha acercado) que reconozca lo más evidente para cualquier aficionado al fútbol: la épica, la leyenda, como ustedes quieran llamarlo. Y aun parece más llamativo entre todos los madridistas que han escrito sobre el partido. Señores, ¿ustedes que lo han vivido tantas veces no lo reconocieron el otro día? ¿O no quieren verlo? Yo creo que el ADN de un club no cambia en un partido y que el Real Madrid va a seguir siendo superior al Barça en estos ¿valores? de los que con tanto motivo presumen, pero si no fuera así, si los culés hubieran conseguido sumar esa componente al potencial de juego que tienen, si los rivales empezaran a sentir ese “pánico escénico” que tantas veces se ha vivido en el Bernabeu, entonces estaría empezando otra historia.
Y a todo esto, se lo digo en serio, a mí lo que de verdad me importa es que el Zaragoza volvió a perder contra un rival directo… por el descenso.