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Aprovechando el día de fiesta y el desierto en que se ha convertido el foro pongo aquí algunos fragmentos de entrevistas leídas estos últimos días en diversas fuentes.
ENTREVISTA A JAUME TRIBO
Puede que haya quien no sepa qué es un apuntador de un teatro de ópera. ¿Podemos explicárselo?
- Creo que no se tiene que saber. La gracia de un apuntador es que esté escondido y el público no sepa que está. Ha de estar en medio, escondido pero los cantantes tienen que verlo porque a veces tiene que darles las entradas y apuntar el texto. No frases largas, a veces con monosílabos es suficiente. Es más importante anunciar el ritmo que vendrá que no decir frases largas.
El Liceu es especial para tí...
Después de la familia y personas, hablando de objetos, la cosa que más he querido ha sido el antiguo Teatre del Liceu.
¿Al actual no lo quieres?
Sí que lo quiero pero........ahora es nuevo. El que se quemó tenía 132 años de historia y un pasado glorioso. A aquel teatro yo lo amaba no sólo porque trabajase allí e hiciera un trabajo bonito,me gustaba incluso vacío: en verano iba y escuchaba al silencio. Ahora siempre hay aire acondicionado i en el Liceu se entra en verano, en invierno, por la mañana, por la tarde, por la noche...Antes había silencio y además tenía un olor.....
....de 132 años de historia.
Por eso se quemó tan deprisa, porque todo era de madera. Ahora no puede quemarse porque todo es cemento.
...///.... Cuando las temporadas del Liceu eran de tres meses yome divertía viajando por el mundo..... Era muy divertido porque en una sola temporada se llegaron a hacer 22 óperas. El resto del año iba a otros teatros: estuve yendo 18 años a Oviedo, también a Bilbao,Madrid,Sevilla,Tenerife,Brueselas,Niza, a laópera de Montecarlo.Claro que entonces tenía mucho tiempo. Ahora el Liceu me ocupa once meses.
PD: Jaume Tribó trabaja en el Liceu desde 1974
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Extracto de un artículo de Albert Mallofré (revista Catalunya Música), titulado Wagner, dogmas y libre opinión.
....se atribuye a Wagner la frase "el tempo puede ser lento pero nunca aburrido". Si estamos de acuerdo, habría que aceptar que el aburrimiento es una sensación puramente personal, no se puede determinar aritméticamente. Es decir, un espectáculo que emociona a un ciudadano puede aburrir a otro y viceversa. Y es posible que ambos tengan razón.
..... En la representación de Parsifal a la que asistí (no especifica cual) pude observar que en el segundo acto quedaban butacas vacías. Y al inicio del tercer acto, aún más. Los ausentes no eran personas desinformadas ni insensibles sino espectadores normales del Liceu lo suficientemente atraídos por la obra como para pagar el abono o la entrada. Simplemente marcharon porque consideraron que ya habían tenido suficiente.
........ Yo mismo firmé una carta al director no hace mucho con ganas de provocar polémica. Decía, en síntesis, que Sigfried (concretamente Sigfried no Wagner en general) es un suplicio para el espectador indiscriminado del Liceu porque se lo tiene atado a la butaca más de cuatro horas en un asiento incómodo (las butacas del Liceu no son aptas para obras de larga duración - y añado yo que verdaderamente es así-) per veure com dos personatges, en escena, no acaban de explicar una historia que no necesita más de 25 en términos teatrales. Y que estaría bien si al menos la música fuera tan buena que compensase la incomodidad, ero es que en el caso de Sigfried, en mi opinión, la música es excesivamente renundante y para huir de la reiteración el compositor apela a una grandilocuencia vacua que aún perjudica más. Y sólo hablo de Sigfried, concretamente,. Aquí una referencia válida: el famoso Kobbé, no califica Sigfried como una ópera, dice que es una "drama musical". Todo un detalle, creo yo.
En cambio, en el caso de Tristán e Isolda,or ejemplo, la trama argumental también se alarga excesivamente pero al menos la magnífica partitura lo compensa y neutraliza el posible aburrimiento, cosa que no pasa con Sigfried.
Como la opinión es libre y más en una materia subjetiva como el espectáculo, yo reclamo, simplemente, el derecho a opinar como cualquiera otro que discrepe.
........ Wagner se puede pasar por el forro (pone la barretina en catalán) todas las exigencias del precepto teatral. Tiene todo el derecho. Pero yo también tengo el derecho a decir que lo hace en muchas de sus más conocidas obras. Y esto no desmerece nada. Cualquiera puede admitir que Wagner desmonta los preceptos fundamentales del lenguaje teatral y, no obstante, valorar la singularidad de su obra. Es lo que me pasa a mí.
PD: Dice unas cuantas cosas más pero extractadamente estas son algunas de las cosas que dice. Interesante cuando menos.
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Saludos
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