Abdallo escribió:
Sigue así Elina Garança la estela de tantas mezzosopranos, fundamentalmente afroamericanas (Bumbry, Verrett,) y algunas europeas (Cossotto) de meterse en la piel de sopranos de mucho fuste; en este caso de Floria Tosca, que t¡ene una tesitura con nada menos que tres do5, tres sobreagudos imponentes.
Que el papel de Tosca tiene 3 Do5 es un mito extendidísimo (lo he leído muy frecuentemente) pero en realidad son 5: 1) la cantata, 2) Non è ver, non è VEEEEEEER, sogghigno di demone 3) Ah, più non posso, ah, che orror, AAAAAAAAAAH, cessate il martir, è troppo il soffrir 4) la escala cromática en la que se llevan a Cavaradossi, AAAAAAAAH, Mario, Mario! Con te, con te! Voi no! 5) io quella LAAAAAAAAAma gli piantai nel cor.
Pero al margen del número de agudos, que creo que, con todo, la letona puede emitir de forma bastante aseada, el problema lo veo con la tremenda ajenidad de Elina Garanca respecto de la emisión de una soprano spinto y de la expresividad propia del universo pucciniano en su ópera más verista, junto con Tabarro. Que no sé, a lo mejor la inteligente cantante, contra pronóstico, da en la tecla y termina haciendo que nos comamos nuestras palabras, pero el asunto tiene un aspecto de Acontecimiento para turistas un poco creepy.