Entrevista a Carlo Colombara en Opera Actual:
Ó. A.: Uno de los compositores que no ha tocado aún es Mozart.
C. C.: Si yo tengo que cantar Mozart lo debo hacer con mi voz. Yo no puedo cantarlo con una voz ligera y escuálida. Podría cantar Don Giovanni –lo hicieron Christoff o Ghiaurov– pero tenían directores que sentían empatía hacia sus voces. Antes los directores escuchaban al cantante y se adaptaban. ¡Yo no puedo hacer cantar pianísimo a una voz como la de Ghiaurov! Ahora se canta Mozart como una ópera de cámara y yo no puedo cantar una ópera con voz de mosquito. Pero ahora la moda es cantar sin voz; el único que yo considero que canta las óperas de Mozart con voz es el barítono español Carlos Álvarez.
Ó. A.: Pues esa tendencia no tiene pinta de cambiar.
C. C.: Si se canta flojo es porque los cantantes son flojos y la crítica también asiente a todo. En todas las tiendas de discos podemos encontrar docenas de Don Giovanni actualmente. ¡Y todos lo cantan igual! Si usted escucha a Siepi, London, o Ghiaurov, puede ver muchas diferencias. Pero los cantantes que ahora cantan Mozart son clonados. A mí me gusta Mozart, pero cantado con voz porque si no me duermo. Lo mismo pasa con todo el repertorio de la llamada música antigua, ¿Quién ha dicho que se debe cantar siempre a media voz? No sé por qué, pero ese repertorio se lo ha apropiado gente que tiene una estética que no es la italiana, que es de donde viene el repertorio vocal. Y es muy importante hacer las óperas con cantantes, no con voces blancas. A mí me gusta el Händel de Bryn Terfel, y estoy seguro que Händel mataría al noventa por cien de los cantantes que actualmente interpretan sus papeles. Puedo parecer conservador, pero creo que cuando escuchan a este tipo de cantantes, Händel y Mozart se revuelven en su tumba.
