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Yo salí indignado, pero veo que, como casi siempre, me equivoco. Todas las críticas, incluidos los medios especializados, dicen que es una gran representación.
Por qué no me gusté....
El Requiem de Mozart dura algo menos de una hora, éste, que no es el Réquiem como lo pensó Mozart, dura una hora y treinta y cinco minutos. Como conozco el Requiem, pero no conozco especialmente la obra de Mozart. en el momento de la función no tenía ni idea de lo que estaba sonando fuera del Requiem. En definitiva, pre Requiem tenemos un coro a capella cantando algo como gregoriano y luego un largo trozo de música tirando a religiosa, que creo que es todo de Mozart, luego empieza el Requ¡em, hacia la mitad sale un niño "escolanet" de Montserrat que canta con voz bonita y potente, desafiando como un bellaco en algún momento, algo que no sé muy bien qué es, luego sigue el Requiem y después del "Amen", pues no es el final, sino que vuelve a cantar el niño y nos dejan en mitad de la escena un bebé, de pocos meses, que es un niño de verdad.
En definitiva, que no vamos a escuchar el Requiem, sino un pupurri de música entre mozartiana, religiosa y new age. La crítica dice que es un acierto y que es totalmente legítimo, yo considero que no. Lo que más me gusta del Requiem es su inicio, con esa música suave que de repente se convierte en un hermosísimo trueno, y todo este efecto se diluye. Pero además, cuando en una misa se dice el Amen, todo el mundo se va a casa, no se espera que el cura haga un bis. También se cargan el efecto del catártico final (soy consciente de que algo así como un 30% del Requiem no es de Mozart) A mí este pastiche no me gustó nada.
La representación... ¿se han de representar las obras musicales que no son narrativas? En el escenario pasan muchísimas cosas, una vieja se muere en su cama y se hunde, desaparece y reaparece en versión joven en una especie de cielo que, para mí, es como el séptimo circulo del infierno, donde el coro baila sardanas y sirtakis zombis, embadurnan a una niña con pintura y la cuelgan de la pared, el escolanet juega a fútbol con una calavera, un coche atropella a una docena de miembros del coro (de uno en uno) y yo que sé cuántas cosas más, mientras nos proyectan nombres de extinciones, que van desde los trilobites hasta el FC Barcelona, pasando por el Dodo, los abetos de no sé dónde y Chichen Itza, en un adoctrinamiento totalmente goebbelsiano. Y mientras tanto, arriba del escenario los subtítulos de lo que cantan, que no tiene nada que ver con lo que pasa. Como la atención del espectador es limitada, o sigues la música o intentas desentrañar lo que te explican en el escenario. Por cierto, además de la contaminación visual y conceptual y el adoctrinamiento gretatundberguiano, hay un barullo en escena de ruido de pies, saltos, patadas y otras cosas, que interfieren con la música y perjudica su escucha.
Si hay una extinción, es la del Réquiem de Mozart y yo salí con la convicción, que expliqué de forma estentórea desde mi sillón, de que otro italiano, después de Salieri, habia vuelto a asesinar a Mozart.
Respondo a mi pregunta retórica. Pues yo creo que si las composiciones musicales no son una ópera ni un ballet, no se han de representar. ¿La Quinta o la Novena representadas?¿El adagietto de Mahler necesita más representación que a Dirk Bogarde muriéndose en la playa del Lido con churretones de tinta en la cara? El Requiem por sí mismo tiene una fuerza musical y artística que no pide una ayuda visual para que sea "más entretenido". Por cierto que la hora y media de representación para mí fue aburridísima.
En la sala, grandes ovaciones de la mitad del público, otra gente callada y un Drake cabreadísimo, apoyado por bastantes espectadores de alrededor. Imposible opinar sobre la música y los cantantes porque el grupo de energúmenos del escenario (miembros del coro que, pobres, hacían el gran esfuerzo de bailar y cantar al mismo tiempo) opacaba la música y la posibilidad de atender a su escucha.
Es mi opinión. Ya sé que soy un retrógrado y un carcamal. Fue una representación "hipnótica", rompedora, arriesgada, un acierto estético y Castellucci es el mejor regisseur que hay hoy en el mundo. Pues eso.
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