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 Asunto: Idomeneo - Teatro Real - Madrid, 23.1.25
NotaPublicado: 24 Ene 2025 15:57 
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Segundo atril
Segundo atril

Registrado: 20 Ago 2023 9:58
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Este es el René Jacobs que me gusta escuchar y no el el de la Carmen academicista y algo extravagante que nos ofreció el año pasado.
Está aquí en su elemento, y le demostró con una magnífica versión de tiempos en general briosos, aunque sin la vivacidads de otros tiempos, acentuación de los contrastes dinámicos tan característicos de la música de Mozart en aras de amplificar las tensiones dramáticas, enorme transparencia, ayudado tanto por el sonido y el virtuosismo de los Freiburger, que tantos premios han acumulado, incluido precisamente un Idomeneo dirigido por Jacobs.

Sobre la música de esta ópera ya dije lo que pienso en mi anterior comentario sobre ella en una función que dirigida por García de Alarcón hace aproximadamente un año, pero a modo de resumen, para mi, demuestra la apabullante cantidad de ideas que bullían en el cerebro del joven Mozart, su interés por crear una ópera con números, evidentemente (estamos muy lejos todavía de Wagner), pero los cuales quedan unidos de manera inconsútil por pasajes puente, o haciendo que el final de un aria o un recitativo sea casi el comienzo de otro pasaje distinto, de forma que van como fluyendo uno dentro de otro. La belleza y maestría de la música la colocan en las mejores ópera de todo el repertorio —por supuesto en mi lista personal—, superando incluso a casi todas las del mismo Mozart.

Los cantantes, de los que no conocía a ninguno, estuvieron todos a gran altura. El americano Ian Koziara posee una voz lírica grande y poderosa, de color baritonal y un registro grave imponente, que no corresponde a los protagonistas de este papel a los que estamos acostumbrados. Es muy expresivo en su actuación, lo que hizo que en algún momento, y para demostrar la desesperación del personaje, alguna frase fuese casi declamada o con acentos versitas. Peccata minuta, ya que su actuación fue muy buena, no solo superando las implacables coloraturas de “Fuor del mar”, y como si estas no fuesen bastantes, le añadió alguna ornamentación más de su propia cosecha (o más bien de la de Jacobs). La emisión llena de intenciones, una pronunciación y fraseo perfectos y una capacidad reguladora para cantar frases en mezzo piano casi susurrando, hicieron el resto. Un descubrimiento para mi.

Kateryna Kasper, voz lírica y oscura de gran volumen, dotadísima para las agilidades, ofrece una Elettra de carácter, capaz de transmitir los fieros acentos de “D’Oreste D’Aiace con voz imponente , y donde esta vez esas siniestras carcajadas finales sí fueron de verdad, y al mismo tiempo convencer en la lírica ensoñación de “Idol mio”. Excelente su actuación.

Muy bella la intervención de Polina Pastirchak, lírica de voz sensual con cuerpo y muy homogénea, de emisión dulce y conmovedora, muy bien proyectada, que supo convertir en firme y resolutiva en su escena del ofrecimiento como víctima en lugar de Idamante. Fue una de las que más sufrió las “fantasías” de Jacobs.

Matizadísimo el Idamante de Olivia Vermeulen, mezzo de voz clara e impoluta línea de canto y fraseo consumado; como todos los demás, muy cuidadosa con el texto, donde el carácter tan teatral y dramático de las situaciones hace que sea fundamental “decir” bien los recitativos y dar intención a las partes cantadas. Sin duda habrá tenido mucho que ver Jacobs con la estupenda interpretación de todos, ya que se conoce esta ópera y el estilo al dedillo.

Y para recitativo soberbio, el acompañado “Sventurata Sidon” que precede al aria de Arbace. Mark Hilhofer dio una lección de cómo cantar este aria de otra manera. Con una voz de tenor ligero, ofreció una interpretación delicada, casi belcantista, donde a base de una emisión plagada de excelentes mecanismos reguladores consiguió infundir vida a un aria que a mucha gente le parece monótona. No es mi caso, desde luego, pero es de agradecer que se evitase la repetición. Tan convincente fue Milhofer en su original propuesta, que el público nos vimos obligados a interrumpir un poco la acción aplaudiendo su intervención. La única junto con el aria final de Elettra.

Aparte de su estupenda dirección, es muy amigo Jacobs de meter variaciones en las arias; a mi me encanta que los directores o cantantes las hagan, siempre que no sean demasiadas, no se alejen mucho de la linea marcada por el compositor, y además sean bonitas, y de buen gusto musical. Hay auténticas maravillas por ahí: al final de “M’odi, ah m’odi”, de Lucrezia Borgia con Caballé, “un sogno, un gioco”, de Cenerentola, con Bartoli, las bellísimas de Tetrazzini en Sonámbula, especialmente en “siempre uniti in una speme” , en su grabación de 1911, la también maravillosa que cantó Ciofi en el concertante de su Traviata de Venecia ( que esta sacada de la ópera Aroldo del mismo Verdi, de Aroldo y encajada con gran acierto en “Dio dai rimorsi ti salvi allora”, la que hace Rachel Willis al final de “Or sai chi l’onore"....

Con todos estos ejemplos lo quiero decir es que inventando bien, se puede incluso “mejorar” la versión del propio compositor. Pero precisamente por eso hay que ser muy bueno a la hora de hacerlo. En este caso, hubo muchas, demasiadas; no se libró prácticamente ningún aria. Algunas estuvieron bien, otras absolutamente innecesarias y ninguna genial.
Solo esa pega le pongo a Jacobs y que en alguno de los coros — para mi entre los mejores de todas las óperas, y cuya fuerza dramática no se vuelve a encontrar hasta bien entrado Verdi — faltó quizás algo de contundencia. Eso sí, estuvieron maravillosamente cantados por la Academia de Zurich.

La versión semiescenificada fue sobria, elegante y eficaz en el sentido que los concisos gestos y movimientos de los cantantes fueron más que suficientes para dar vida a una acción sin decorados y que se limitó a dos planos: uno delante de la orquesta y otro detrás. Un pero que ponerle es que en el famoso cuarteto — en mi opinión el más bello de toda la Ópera junto con el de Rigoletto, y con el que coincide en que cuatro personajes reaccionan de manera diversa y hasta opuesta a una misma situación— mientras que Ilia e Idamante están colocados en el plano delantero, Elettra e Idomeneo se encuentran detrás de la orquesta, y a pesar del superior volumen sonoro de los dos últimos, las voces queden algo desequilibradas.

Teatro lleno, público educadísimo y silencioso, ni una sola tos, teléfono o desempaquetar de caramelo hizo presencia en tan redonda función. Parecía que estábamos en Alemania.


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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com