Carl Tunner escribió:
Por supuesto, no me perdí esta cita Donizettiana. El bergamasco creó más óperas sobre la monarquía castellana que sobre la inglesa, pero, a excepción de La favorita, éstas son más célebres.
Me gustó mucho María Padilla, tanto musical como teatralmente, aunque el acto tercero me pareció el más inspirado.
Muy original la locura del padre y que se atribuya a un tenor, nada menos que Domenico Donzelli, ya con 52 años y que afrontaba un personaje de su edad en su última ópera. Este padre atribulado nos prefigura tantos padres verdianos.
De manera insólita, el protagonista enamorado, Pedro el cruel, es un barítono. El mítico Giorgio Ronconi fue el destinatario.
El director ucraniano asumió la sustitución de Frizza en una obra que, probablemente,no conocía y con escasos ensayos. A pesar de ello - sin matices y con un sonido borroso,-montó la obra dignamente, acompañó apropiadamente al canto y aseguró un mínimo de pulso teatral.
La Mikhitarian, reciente Tatiana en el Real, mostró su centro bien armado, volumen apreciable y entrega escénica. En el debe, coloratura muy trabajosa -se vió superada en la cabaletta de su aria del primer acto- y agudo extremo abierto y desabrido. Valiente al irse arriba en los concertantes, pero notas demasiado agrias.
Demuro, sin despegar los ojos de la partitura, cantó con corrección, aunque es un tenor liviano, agudo, al que la tesitura cebtral de este papel destinado a un Donzelli casi en retirada no le va nada.
El barítono del que no soy capaz de escribir el nombre, no puede presumir de calidad tímbrica, pero si mostró gusto, elegancia y sentido de la linea en una escritura en la que todo ello es imprescindible.
Silvia Tró, como siempre, musical e impecable profesional.
Nadie ladró, lo cual es un Potosí en este repertorio en los tiempos que corren.
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Esta interesante ópera, de vez en cuando aparece por ahí.
Para escucharla en condiciones, está la pionera grabación de OPERA RARA, aunque el elenco es muy british.
De este lado del charco, curriosamente ha habido oportunidades de conocerla.
En Ohama, USA, una joven René Fleming en el año 1990 cantó el papel protagónico. El resto estuvieron ahí, porque se les vió.
En el año 2005 se pudo escuchar en Minneapolis con la soprano Brenda Harris y el tenor Bruce Ford.
Volvió a Washington en el año 2008, de donde rescatamos el desempeño del tenor Justin Lavender.
Por aquellas tierras, mucho antes en el año 1982 en el Teatro Carcano de Milán, se le representó con un reparto del que nadie sobrevivió hoy en día.
Es probable que ocasionalmente se cantara en otras ocasiones más en distintas latitudes, así como en Sevilla.