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Veo que nuestro ubicuo amigo Pastoso ya ha escrito sobre la Francesca de Frankfurt, pero yo asístí a una función distinta, la del Domingo día 5.
La Ópera de Frankfurt, cuya programación se caracteriza por la imaginación y el riesgo, nos realizaba, en esta ocasión, un regalo a los amantes del melodrama romántico italiano con la programación de Francesca da Rimini de Saverio Mercadante, ópera que no puedo estrenarse en vida del autor. Los frustrados estrenos en Madrid y Milán, enterraron la obra, que no vio la luz hasta 2016 en el Festival de Martrina Franca. La ópera constata la evolución de la ópera italiana desde el hegemónico -en toda Europa- Rossinismo al melodrama romántico italiano con una escritura vocal cada vez más encardinada en el drama, aunque aún con abundante canto de agilidad. La Opera de Frankfurt ha optado por confiar esta recuperación a la consolidada soprano belcantista Jessica Pratt y a un director serio y riguroso como el español Ramón Tebar y les ha rodeado de cantantes del Ensemble vocal de la casa dotados de entusiasmo, pero con importantes carencias en cuanto a dimensión vocal, modos y técnica para enfrentarse a papeles muy exigentes. La Pratt no ha defraudado y ha centrado su interpretación, como siempre, en su buen canto instrumental, cuidado legato, dominio del estilo, de la coloratura y el sobreagudo. En el debe, su sonido pobretón, la falta de carácter y escasa implicación dramática. Muy digna Kelsey Lauritano en el papel de Paolo -un contralto in travesti en esta ópera- musical y fina de modos, pero falta de volumen, anchura, oscuridad y redondez que son fundamentales para transmitir la ambigüedad sexual en este tipo de papeles. Del tenor Lebow mejor ni hablar. Buen sonido orquestal, atento acompañamiento, orden y estupendo balanceo del concertante, por parte de Ramón Tebar al que sólo le faltó algo de vuelo en las melodías lograr de la orquesta, estupenda, pero muy alemana, una articulación más genuina e idiomática.
Completé el fin de semana con Orlando de Handel, una ópera con magníficas arias como "Fammi combattere", "Vaghe Pupille", "Verdi allori", "Verdi piante" y un sorprendente y muy inspirado tercerto en la primera parte. Impecable ejecución musical a cargo de Simone di Felice al frente de cantantes del Ensemble de la casa, unos más apañados que otros.
Comparto lo escrito sobre Achile in Sciros, una ópera muy interesante, aunque la ausencia de Fagioli lastró esta recuperación, por cuanto Gabriel Díaz, encomiable en su esfuerzo y que ha salvado las funciones, no puede con la escritura del papel, muy largo y con siete arias de las más variada condición. A mí Mead me aburre mucho. Es un pega notas sin acentos, sin variedad en el canto y un muermo en los recitativos. La mejor vocalmente, Francesca Aspromonte, aunque un pelín escolástica. La Puértolas, con la emisión cada vez más retrasada, aprovecha, con buena agilidad, sus tres arias, las más brillantes de la ópera y obtiene las ovaciones más entusiastas. Palazzi horroroso, como siempre. Bolton my aceptable y notable la Orquesta Barroca de Sevilla. Opiniones relativas a la función del día 23 de febrero.
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_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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