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 Asunto: Feb 2007 - La Favola de Orfeo - La trama
NotaPublicado: 19 Feb 2007 0:25 
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La leyenda del cantor Orfeo es ampliamente conocida por todo el mundo. Ha sido fuente de inspiración de pintores, dramaturgos y músicos a lo largo de los siglos. Grandes compositores han compuesto piezas sobre la desdicha del cantor. Así una lista no exhaustiva incluye:

1. Jacopo Peri: Euridice (1600).
2. Giulio Caccini: Euridice (1602).
3. Claudio Monteverdi: La favola d’Orfeo (1607).
4. Luigi Rossi: Orfeo (1647).
5. Antonio Sartorio: Orfeo (1673).
6. Christoph Willibald Gluck: Orfeo ed Euridice (1762).
7. Franz Joseph Haydn: L’anima del filosofo, ossia Orfeo ed Euridice (1780s)
8. Gioacchino Rossini: Cantata Il Pianto d’Armonia sulla morte d’Orfeo (1808)
9. Jacques Offenbach: Orphée aux enfers (1858).
10. Darius Milhaud: Les malheurs d’Orphée (1926).
11. Igor Stravinsky: Ballet Orpheus (1947)

Una amplia gama de músicos que fueron seducidos por el cantor cuya música calmaba las fieras, hacía llorar las piedras, o conmovía a los mismos dioses del Infierno. El anhelo de cualquier músico.

Parece natural pues, que para las primeras andanzas del género operístico, se escogiese como protagonista a Orfeo, ya que el canto era su forma primordial de expresión, acallando así el argumento más usado por los detractores del género: la gente no se expresa cantando (argumento que ha perdurado a lo largo de los siglos, y que, ha permitido denostar a los musicales cinematográficos, por ejemplo).

El mito de Orfeo fue el protagonista de la primera ópera que se conserva, la Euridice de Peri. Y por supuesto, fue el protagonista de la ópera que nos ocupa: La Favola d’Orfeo de Claudio Monteverdi.

El encargado de escribir el texto para Monteverdi fue Alessandro Striggio hijo (1573-1630) o Sandrino, mantuano que siguió la carrera diplomática con misiones en Venecia y en Madrid. Su padre, fue diplomático y compositor, autor de Cicalamento delle donne al bucato, una comedia madrigalesca considerada antecedente del género. Sandrino, también se interesó por las artes, ejerciendo como poeta, cantor e intérprete de viola, y a lo largo de su vida mantuvo una considerable correspondencia con Claudio Monteverdi, para el que escribió los libretos del Orfeo, Tirsi e Clori y Apollo.

Para construir el libreto, Striggio se basó en fuentes anteriores: Las metamorfosis del poeta latino Ovidio, La Favola d’Orfeo d’Angelo Poliziano, representada un siglo antes en Mantua. Y también, el libreto compuesto por Ottavio Rinuccini para la Euridice de Peri.


En época medieval, la traducción de la obra de Ovidio, dará a conocer a la figura de Orfeo. En el inicio de los libros 10 y 11 de sus Metamorfosis, el poeta nos presenta la gesta de Orfeo y su muerte respectivamente. El libro 10 se inicia de la siguiente forma:

De ahí por el inmenso éter, velado de su atuendo
de azafrán, se aleja, y a las orillas de los cícones Himeneo
tiende, y no en vano por la voz de Orfeo es invocado.

Asistió él, ciertamente, pero ni solemnes palabras,
ni alegre rostro, ni feliz aportó su augurio;
la antorcha también, que sostenía, hasta ella era estridente de lacrimoso humo,
y no halló en sus movimientos fuegos ningunos.
El resultado, más grave que su auspicio. Pues por las hierbas, mientras
la nueva novia, cortejada por la multitud de las náyades, deambula,
muere al recibir en el tobillo el diente de una serpiente.


De estas diez líneas, surgen los dos primeros actos de La Favola d’Orfeo. La boda, la invocación a Himeneo, dios del matrimonio, en el primer acto; la descripción de la muerte de Euridice en el segundo.

Luego, Orfeo llega ante las divinidades del Tártaro y les ruega:

Oh divinidades del mundo puesto bajo el cosmos,
al que volvemos a caer cuanto mortal somos creados,
si me es lícito, y, dejando los rodeos de una falsa boca,
la verdad decir dejáis, no aquí para ver los opacos
Tártaros he descendido, ni para encadenar las triples
gargantas, vellosas de culebras, del monstruo de Medusa.
Causa de mi camino es mi esposa, en la cual, pisada,
su veneno derramó una víbora y le arrebató sus crecientes años.
Poder soportarlo quise y no negaré que lo he intentado:
me venció Amor. En la altísima orilla el dios este bien conocido es.
Si lo es también aquí lo dudo, pero también aquí, aun así, auguro que lo es
y si no es mentida la fama de tu antiguo rapto,
a vosotros también os unió Amor
. Por estos lugares yo, llenos de temor,
por el Caos este ingente y los silencios del vasto reino,
os imploro, de Eurídice detened sus apresurados hados.
Todas las cosas os somos debidas, y un poco de tiempo demorados,
más tarde o más pronto a la sede nos apresuramos única.
Aquí nos encaminamos todos, esta es la casa última y vosotros
los más largos reinados poseéis del género humano.
Ella también, cuando sus justos años, madura, haya pasado,
de la potestad vuestra será: por regalo os demando su disfrute.
Y si los hados niega la venia por mi esposa, decidido he
que no querré volver tampoco yo. De la muerte de los dos gozaos.


En negrita he marcado quizá el texto que más concuerda con el libreto de Striggio.

El primer fragmento, el Amor que unió a Proserpina y Plutón mediante el rapto de la primera por el segundo, y que aquí Orfeo utiliza como argumento para que se apiaden de él y Euridice, aparece en el Acto IV del drama, cuando Proserpina, conmovida por los llantos de Orfeo solicita a su esposo la liberación de Euridice, y le recuerda el Amor que le impulsó al secuestro.

El segundo fragmento, aparece en el lamento de Orfeo del segundo acto, cuando conocida la desgracia se propone bajar al Hades a rescatarla, o si no son oídos sus ruegos, a permanecer allí con ella.

A partir de Ovidio, y de las posteriores elaboraciones del mito por Poliziano y Rinuccini, Striggio construirá su versión del drama. El final trágico de Orfeo a manos de las Bacantes no será respetado en la versión que nos ha llegado de esta ópera, pero tampoco en ninguna de las siguientes óperas que abordaran el tema.


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NotaPublicado: 19 Feb 2007 0:28 
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Síntesis Argumental

Prólogo

La Música personificada, se da a conocer a los nobles presentes, y luego de hablar de su poder sobre los sentimientos humanos, les comunica que quiere explicarles la historia de Orfeo, personificación de este poder, y pide silencio (indirectamente, claro, tampoco hay que cabrear al que manda :wink:).

Acto I

Un pastor se alegra de que el amor de Orfeo por Euridice haya sido al fin correspondido, con lo cual el cantor dejará de llorar y suspirar por los bosques de Tracia. Anima a sus compañeros a cantar para celebrarlo, y juntos invocan a Himeneo, dios del matrimonio.

Luego de una alegre danza, que anima a pastores y ninfas a la celebración, otro pastor solicita a Orfeo que igual que antes cantaba sus penas, ahora les deleite cantando su alegría. Orfeo canta, y apela al sol para que le diga si hay alguien más feliz que él en el mundo, ahora que Euridice le ama. Euridice, a su turno, le dice que si quiere saber como es amado, deberá preguntar a su propio corazón, porque el de ella está donde reposa el de Orfeo.

Se repiten los bailes y los cánticos mientras Orfeo, Euridice y los pastores se dirigen al Templo a hacer ofrendas a los dioses.

El acto termina con un madrigal, en el que se incita a la gente a no desesperar, pues después del invierno siempre llega la primavera y después de la tormenta, siempre vuelve el buen tiempo.

Acto II

Vuelve Orfeo, y los pastores describen el entorno agradable que les envuelve: los bosques, los prados donde descansan y donde las ninfas recogen flores, las aguas claras y apetecibles… Orfeo se une a los cantos de los pastores, y relata como su suerte ha cambiado: los bosques que antes lo veían triste y lloroso, ahora lo ven exultante y gozoso gracias a Euridice.

Un pastor recoge la alegría de Orfeo que se ve reflejada en el maravilloso día, cuando es interrumpido por los lamentos de Silvia, una ninfa amiga de Euridice, que se lamenta por las noticias que debe contar. Al verla tan conmocionada, los pastores solicitan la protección de los dioses. La Messagiera (Silvia), les dice que detengan sus alegres cantos y que los vuelvan en cantos de dolor, y ante las apresuradas preguntas de Orfeo, le confiesa que Euridice ha muerto.

Sigue a continuación el relato de la Messagiera: Euridice y las otras ninfas iban recogiendo flores para hacer una guirnalda de flores para adornar la frente de Euridice, cuando ésta fue mordida en el pie por una serpiente. Al instante su rostro se volvió blanco y sus ojos perdieron la luz que los animaba. Las ninfas intentaron reanimarla con cánticos y agua fresca, pero todo fue en vano, y Euridice expiró llamando a Orfeo, dejando a sus compañeras desechas por el dolor.

Los pastores se unen a los lamentos de Silvia, y acongojados contemplan como Orfeo ha quedado paralizado por el dolor. Finalmente Orfeo se lamenta de la muerte de Euridice y toma la determinación de descender a los infiernos a rescatarla con el poder de su música o a permanecer con ella si no consigue su objetivo.

Los pastores se lamentan de la suerte de Orfeo y Euridice y salen a buscar el cadáver de la bella ninfa, mientras Silvia, incapaz de soportar el dolor que ha infligido a Orfeo, se aleja dispuesta a vivir en una cueva, alejada de sus compañeros que siempre la odiarán por ello (un poco en la línea de “matar al mensajero”).

La moraleja del segundo acto queda reflejada en el coro posterior al lamento de Orfeo: no hay que fiarse de las alegrías frágiles del mundo, ya que después de una cima, suele venir un precipicio (la desgracia).

Acto III

Orfeo llega a las entradas del Averno conducido por la Esperanza, la única de las virtudes humanas que le puede acompañar en su viaje. La Esperanza le señala al otro lado de la laguna Estigia y le explica que allí, en los reinos de Plutón, es donde se encuentra su amada Euridice, pero que sólo podrá acudir guiado por su corazón y su música, pues ella, como se lee encima de la puerta, no puede entrar (aquí, Striggio hace referencia a la Divina Comedia de Dante, con la frase que el poeta coloca a la entrada del Infierno: Lasciate ogni Speranza o voi ch’entrate. Se busca la complicidad con un público culto, ya que recordemos que en el estreno de la ópera asiste público noble e intelectual). Tras esta declaración, la Esperanza se marcha, dejando, como es obvio, a Orfeo desesperado.

Caronte, el barquero que conduce las almas al reino de los muertos, se niega a introducirlo en el Hades, ya que aún recuerda como Hércules se aprovechó para robar al Cancerbero, y como Teseo intentó secuestrar a Proserpina, su reina. Ante tal resistencia, Orfeo despliega toda su capacidad de seducción en el momento musical culminante de la ópera. En él, Orfeo dice a Caronte, que él no está vivo pues quien no tiene corazón no puede vivir, y el suyo está con Euridice, allí donde ella mora y que no puede ser otro sitio que el Paraíso. Ha seguido sus pasos por la orilla del oscuro río, siguiendo sus ojos que le iluminan el camino. Y sólo Caronte puede ayudarle a encontrar consuelo llevándole a la otra orilla.

Caronte dice que la piedad no va con él, y entonces, Orfeo toca su lira y lo duerme profundamente, momento que aprovecha para cruzar la laguna en su barca, mientras clama a los dioses del Infierno para que liberen su amada esposa.

El acto termina con un coro de espíritus que alaba la capacidad del hombre, para el cual ninguna empresa es imposible, y que consigue dominar la tierra y el mar para obtener sus frutos.

Acto IV

Proserpina, que ha oído las plegarias de Orfeo, está profundamente conmovida y pide a su esposo Plutón, que, si la ama tan profundamente como dice que no envidia a ningún otro dios, permita a Euridice volver al mundo de los vivos y disfrutar junto a Orfeo de su felicidad.

Plutón es incapaz de negarse a las súplicas de su esposa y concede la vida a Euridice, pero a condición que Orfeo no la mire hasta que no haya salido de los abismos, haciendo que sea proclamado para que los amantes se enteren. Proserpina se lo agradece, y él le pide a su vez que deje de pensar en el mundo exterior.

Orfeo está exultante de felicidad mientras lleva a Euridice hasta la superficie. Se vanagloria del poder de su lira y se regocija con el reencuentro con su amada. Pero enseguida le asaltan las dudas: lo estarán engañando las deidades infernales? Se oye un ruido, y Orfeo creyendo que las Furias se arman para arrebatarle a su esposa, se da la vuelta y mira los ojos de su amada. Y al instante, la pierde, tal y como dice Euridice, por exceso de amor. Ella ya no podrá volver a gozar del sol ni de su bien más preciado: Orfeo.

Orfeo es expulsado, mientras un coro de espíritus recuerda que la virtud es un rayo que ilumina el alma. Que Orfeo venció al Infierno pero fue luego vencido por sus anhelos; merecedor de alabanzas será aquel que consiga vencerse a si mismo.

Acto V

Desconsolado, Orfeo ha vuelto a los campos de Tracia que vieron nacer su amor por Euridice. Los bosques y las piedras que lloraron con él cuando su amor aún no era correspondido, llorarán ahora con él en su dolor eterno. Eco, la ninfa condenada a repetir las últimas palabras de los demás, se ha acercado a consolarle, pero a Orfeo, cuyos ojos son como fuentes, y si fuese Argos, el de los mil ojos, serían como mares y aún así no llegarían a calmar su dolor, las pocas palabras de Eco no pueden consolarle tampoco.

Euridice era la más bella y sabia de las mujeres, llena de virtudes y no puede compararse con las demás, que son pérfidas e inconstantes, sigue lamentándose Orfeo.

En este punto, interviene su divino padre Apolo, que le dice que dejarse gobernar así por sus sentimientos no es propio de un corazón generoso. Él ha acudido al rescate, pues ya veía a su hijo en peligro (probablemente, una referencia al suicidio). Orfeo promete hacer caso del consejo de su padre, quien le ordena que suba con él al cielo, donde podrá seguir viendo en las estrellas a su Euridice.

Ambos suben al cielo, mientras en la tierra, los pastores cantan y danzan, alabando a Orfeo, que ha obtenido la gracia del cielo después de todas sus desgracias.


Última edición por cmonteverdi el 19 Feb 2007 23:15, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 19 Feb 2007 22:54 
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Me encantaría saber las diferencias argumentales más llamativas (si es que las hay) con algunas de las otras versiones, me refiero a las más conocidas, claro.


Y gracias :D


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NotaPublicado: 19 Feb 2007 23:18 
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alicia escribió:
Me encantaría saber las diferencias argumentales más llamativas (si es que las hay) con algunas de las otras versiones, me refiero a las más conocidas, claro.


Y gracias :D


En la planificación que he hecho, pensaba incluir unas "comparativas" con el Orfeo de Gluck y la Euridice de Peri. Aunque debo reconocer que voy por detrás de la planificación por falta de horas, espero poder llegar a todo (aunque quizá algún apartado salga a principios de marzo, espero que no se enfade nadie :wink: ).


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NotaPublicado: 19 Feb 2007 23:23 
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Estupendo!

En cuanto al tiempo, dado que febrero es el mes mas corto, vas con desventaja :wink:


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¿Existió algun motivo en especial por el cual eligió este tema? :?

Existe tambien un Orpheus de Georg Philipp Telemann Imagen


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NotaPublicado: 29 May 2008 0:08 
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¿Alguien sabe cómo acaba el Orfeo de Telemann?


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