NORMA
Con esta entrada llegamos al Monte Everest de la carrera de María Callas, pues nos encontramos no sólo con el rol que interpretó con mayor frecuencia (cerca de 90 actuaciones), sino que con el que le dio más fama y el que es generalmente reconocido como la cumbre de su arte.
Para entender la impresión que debió haber causado la Norma de María Callas en su época, uno tiene que pensar en el estado en el que se encontraba la interpretación del papel cuando Callas lo debuta en 1948.
Estamos hablando de una época en la que, salvo contadísimas excepciones, el estilo de canto impuesto por el verismo había invadido todo el repertorio lírico, y se había producido una decadencia del canto de agilidad, terreno exclusivo de unas cuantas sopranos tipo jilguero que en momento alguno podían igualarse a lo que habían sido sus antecesoras de principios del siglo XX.
Por supuesto, existió la Norma de esa maravilla que fue Rosa Ponselle, a quien por cierto Callas idolatraba, pero me atrevo a decir que fue un episodio aislado. Además, estupendos como son los escasos fragmentos que nos dejó Ponselle de su Norma, quienes han estudiado (entre ellos John Ardoin) la partitura que perteneció a Marion Telva (una de las mezzos que cantó Norma con Ponselle en el MET y con quien grabó el Mira O Norma) señalan que la Norma de Ponselle es un antecedente de las “placidodomingadas” que tanto criticamos hoy día, pues aparentemente Ponselle hacía trasposiciones y adaptaciones a la partitura para no comprometer su registro agudo, al cual le tenía verdadero terror.
Aquí pueden leer unos comentarios interesantes sobre el tema:
http://listserv.bccls.org/cgi-bin/wa?A2 ... A-L&P=R611
http://listserv.bccls.org/cgi-bin/wa?A2 ... -L&P=R1553
El Ah bello a me ritorna de Ponselle es estupendo, por ejemplo, pero da cuenta de esa debilidad en el agudo, ya que la nota final está severamente calada.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=wp1-anbG9qw[/youtube]
Una vez producido el prematuro retiro de Ponselle, la Norma por antonomasia fue Gina Cigna, y aquí sí encontramos un ejemplo de la decadencia a la que me he referido. Cigna era dueña de una gran de canto era defectuosa. Su Norma es salvaje, primitiva, a veces estimulante, pero evidentemente las exigencias del personaje están fuera de sus capacidades: el legato casi siempre brilla por su ausencia, las agilidades están apenas sugeridas, cuando no omitidas, ni siquiera intenta cantar los trinos (la frase “Adalgisa sia punita” en el dúo con Pollione es característica).
A continuación pueden escuchar dos fragmentos de una función del MET de 1937, con Cigna, Martinelli y Bruna Castagna.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=qzYz-ImSwsA[/youtube]
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=jWkVp16Md0w[/youtube]
Luego de Cigna, cuya carrera fue igualmente breve, Milanov fue la dueña del papel en el MET durante los años 40 (con una incursión ya a mediados de los 50). La soprano croata exhibía una línea de canto mucho mejor que la de Cigna y hace una Norma bastante potable si consideramos la época (al menos trata de sugerir los trinos en el dúo con Pollione que ponemos de seguidas), pero todavía está muy lejos de lo ideal (si hubiese evitado ciertos acentos exagerados sería aún mejor).
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=0XYId__lrZo[/youtube]
Este era, pues, el estilo que imperaba en la interpretación del rol de la sacerdotisa druida cuando Callas debuta el rol el 30 de noviembre de 1948, en su primera aparición en el Teatro Comunale di Firenze (un teatro con el que Callas estaría muy asociada durante varios años, y donde debutaría varios de sus roles), preparada meticulosamente por Serafin, quien estaba a la batuta, y acompañada de Fedora Barbieri, Mirto Picchi y Cesare Siepi.
El primer documento que tenemos de la Norma de Callas es la Casta Diva que grabaría para CETRA en marzo de 1949, bajo la dirección de Arturo Basile. Como verán, desde fecha tan temprana aparecen las notas características de la interpretación que luego sería mundialmente famosa: la línea de canto clásica, pero llena de un sereno fuego interior, y las agilidades perfectamente resueltas de la cabaletta, sin que se rompa jamás el legato.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=-wgfKv6lbm4[/youtube]
Su siguiente Norma tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires, en junio de 1949, y de allí procede el primer testimonio en vivo que tenemos tanto de la Norma como de la voz de Callas, la cual podemos calificar de estupenda desde sus inicios, ya que Callas nunca llegó a trabajarla con ningún director de escena famoso (como ocurriría con Traviata, cuya interpretación cambió bajo la mano de Visconti), de modo que no hay duda de que fue una creación de la soprano y de Tullio Serafin.
De la función del 17 de junio de 1949 sobrevive el dúo O rimembranza con Fedora Barbieri. En mi opinión, se trata de un testimonio impresionante. Del vozarrón que entonces tenía Callas, una soprano que cantaba Turandot, Isolda y Aída, surgen con la mayor delicadeza las agilidades, grupetti y demás ornamentos exigidos por Bellini, en un fraseo elástico, de una amplitud y generosidad notables. La interpretación, por supuesto, se iría refinando con el tiempo, hasta llegar a esa cima que es la Norma milanesa de 1955, pero si esto hubiera sido el único fragmento sobreviviente de la Norma de Callas, habríamos tenido igual que concluir que era algo fuera de lo común.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=LdI-STcU2_8[/youtube]
Por otra parte, de una Gala que tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires, el 9 de julio de 1949, nos quedan la Casta Diva y la cabaletta, aún más impresionantes que en la primera versión de estudio.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=K4gCRoDbqHU[/youtube]
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=8TgYeDlRY0E[/youtube]
(continuará)