
Curiosidad histórica.
Me sorprendió ver anunciada, en su momento, una reconstrucción de la producción del estreno mundial de la Carmen de Bizet en 1875, que ahora sale en DVD conmemorando el 150 aniversario de su estreno. Preparándome para mi función en el Real, opté por ver este vídeo en YouTube.
Sé que muchos admiradores de lo clásico (entre los que me incluyo), querrían ver esta producción en lugar de la ultramoderna de Michieletto que se ve ahora en el regio coliseo, pero tras verla, una parte de mí se pregunta ¿fue mejor todo tiempo pasado? Me siento dividido tras el visionado.
Si algo transmite esta reconstrucción, es la estereotipada, romantizada, orientalizada, idealizada visión de España que tenían los franceses del siglo XIX, adaptada a las convenciones de una opéra-comique francesa. Uno no puede negar que los decorados y el vestuario son un regalo para la vista, pero al mismo tiempo uno es consciente de lo poco creíbles que son si de España quieren dar alguna idea. Por ejemplo, véase a las cigarreras con peineta en el primer acto, o a Carmen y sus amigas emperifolladas de joyas en el segundo. Y del mismo modo las danzas del segundo acto, pensadas para el ballet francés que uno flamenco. También uno piensa en la exagerada gestualidad de los personajes secundarios, totalmente hilarante como se podría esperar de este subgénero. Como en esa época no existía la figura de un director de escena como lo conocemos hoy, sino que la producción era construida entre los libretistas, el compositor y el empresario teatral, además de que los cantantes improvisaban sus movimientos, el director de escena
Romain Gilbert trabaja en los celos patológicos de Don José. Cuando le dice a Carmen que la escuchará, antes de cantar su aria, le suelta una bofetada. Como si quisiera ver que ya desde ese momento hay una alarmante señal del carácter posesivo de Don José. Carmen no es aquí una mujer fatal, sino una chica libre y ligera de cascos, que no sabe que su juego desencadena una pasión enfermiza en el hombre equivocado. Esta Carmen no sabe amar, pero más que una seductora enigmática parece una inconsciente. Insisto en la belleza de la producción, la cual ya de por sí está justificado el ver este vídeo, o asistir a alguna función ... pero el tiempo ha demostrado que mejores producciones, incluso fieles en ambientación, hacen más creíble esta historia con una dirección de actores más trabajada.
Ben Glassberg dirige a la
Orquesta de la Ópera de Rouen, acompañando a los solistas en una dirección por momentos lenta, otros más rápida. El Coro de la Ópera de Rouen, muy entregado. Por cierto, uno contrasta la política de diversidad racial forzosa de la Ópera de París con esta producción en la que la única que no es blanca es la Carmen.
En lo musical, la mezzosoprano canadiense
Deepa Johnny tiene un timbre tan ligero, tan juvenil que me hizo creer que era soprano. Su aspecto pícaro, juguetón y su piel morena hacen que sea ideal para la imagen de una gitana cómica que da esta producción, a la que está entregada.
Stanislas de Barbeyrac es un apuesto y rubio Don José. Vocalmente tiene un timbre heroico, y musicalmente notable. Como actor cumple con el rol del celoso e inseguro José.
Iulia Maria Dan es una Micaela estupenda, y además transmite lo angelical del personaje pues es una mujer muy bella.
Muy gutural el Escamillo de
Nicolas Courjal.
El resto de artistas va desde lo notable como las amigas de Carmen, a lo cumplidor de los contrabandistas, y lo regular de los oficiales.