Carl Tunner escribió:
Servidor ha visto a Ramey como Scarpia en el MET (dos funciones en la despedida de Pavarotti), no sé cuántos a Ruggero Raimondi (Madrid, Verona, Florencia) y también dos o tres al que me parece el mejor Scarpia, de los vistos en vivo, en cuanto a maldad sutil y enfoque "aristocrático" que aquí se menciona, que es Renato Bruson.
Ramey, cantante que venero en repertorio belcantista y especialmente, Rossini, no me convenció como Scarpia. En una de las funciones empezó a gallear en "Ah donna bella non mi vendo" y tuvo que recurrir a hacer octavas bajas. En la otra, bien, todo muy bien cantado, pero Scarpia tiene que asustar, nos pongamos como nos pongamos. A mí me dejó frío.
Raimondi es uno de los mejores Scarpias que he visto en vivo. Un actorazo que transmitía toda la iniquidad del personaje, con ese material sonoro y voluminoso (no se me olvidará su "Un tal baccano in chiesa" en la Arena de Verona, pues lo debieron oir hasta en Mantua) y sin excesos. Efectivamente, Scarpia es de alta cuna y se ha formado en buenos modales, aunque sus apetitos y deseos primarios le puedan perder

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Bruson asustaba, porque la maldad sutil, no tan obvia, taimada y con esa capacidad fraseadora que atesoraba -con ese ojo de pez escrutador- tenía un efecto tremendo. Eso sí, penaba vocalmente en el Te deum.
Cierto: "Scarpia es de alta cuna y se ha formado en buenos modales, aunque sus apetitos y deseos primarios le puedan perder" Eso es cierto, y he escuchado a Raimondi como Scarpia y realmente daba miedo, más sigo pensando que esta versión de
"Tosca" es diferente, representa a otra forma de entender a
"Tosca" la presentada por Sinopoli. Ramey no daba miedo, sino que opta en esta versión de 1990 - en el culmen de sus posibilidades canoras: con la voz respondiéndole al 100% - por plantearnos un barón, por las características vocales y tímbricas, joven y hermoso. No daba miedo al estilo aristocrático (Raimondi) o plebeyo (Gobbi) pero es que la opción artística que nos plantea Ramey no lo persigue, aunque no sé si lo hace como fruto de una libérrima decisión o estaba limitado por su modos y formas de entender el canto e interpretación operística.
Lo que después de varias escuchas - la última hoy - sí que valoro cada vez más es la Tosca caleidoscópica de la Freni, animada sin duda por la puntillosa batuta de Sinopoli. No hay en su personaje un recitativo descuidado y sin falta de intencionalidad. Es un producto de estudio, pero sus resultados ahí están (en vivo hubiera sido otro cantar) Segura en todos lo registros y con una voz de una belleza y cercanía considerables.
A Domingo no le hubiera venido más un poco más de introspección. A parte en el "dolci mani" la frase la canta en un piano falsete francamente no muy de mi agrado.
Después de escucharla ayer, creo que podemos decir que estamos ante una de las mejores versiones de estudio. Yo la prefiero, por poner un ejemplo, a la de Metha, con un fantástico y juvenil Domingo, pero con un Milnes nada del otro mundo y con Leontyne Price francamente con un recitativo a veces torpemente tratado.