
Aunque es de sobra conocido, no había caído hasta ahora en el verdadero tesoro que es este Rigoletto de 1930, posiblemente con manierismos con los que parte del público de hoy no conectaría, pero que a mí no me molestan. En primer lugar la orquesta de la Scala dirigida por
Lorenzo Molajoli logra una agilidad, una tensión dramática increíbles, aunque también la rapidez pueda deberse a limitaciones técnicas. En cualquier caso es una dirección que no aburre. El legendario
Riccardo Stracciari, a sus 55 años, es uno de los Rigolettos más grandes de todos los tiempos. Su poderosa voz, su rotundo grave (hoy quizá cantaría roles de bajo), y la autoridad que este le da a su voz, además de ser capaz de resultar cómico en el primer acto y durante los Larà Larà, y sus espectaculares agudos son algunas de las delicias que uno encuentra en esta interpretación sincera.
Dino Borgioli es un tenor de los de antes, con una voz lírica, cantando en varias ocasiones a piano paisajes que otros tenores gritarían, y con éxito. Excelentes los pianissimos en Questa o Quella y La Donna è mobile.
Mercedes Capsir sí puede sonar de otra época, aunque es una buena cantante, y desde luego tiene los medios vocales para impresionar, con una gran técnica y agudos.
Soy consciente de que muchos la han oído, pero quien no lo haga, no se arrepentirá.