
La Loba/ The little foxes,1941.
¡Qué gran película! Me faltaba por ver este gran clásico con la inmortal Bette Davis. Si bien es un típico drama familiar sureño estadounidense (y el más profundo de los que he visto), lo que puede hacer un poco lenta esta película; sorprende ver el magnetismo y la maldad de Regina Giddens. Una gran villana, siempre en complicidad de sus viles hermanos (el mejor es Charles Dingle como Ben, completamente deleznable). Lo curioso es que la parte inicial y la que da lugar a la película es una curiosa representación de negocios. Brillante, aunque poco entienda de ello. Teresa Wright y Patricia Collinge estuvieron nominadas al oscar como actrices de reparto: ambas merecen la nominación, pero me sorprendió mucho Collinge con su actuación de la sufrida cuñada de Regina; con una personalidad totalmente anulada. Yo sólo la conocia de "La Sombra de una duda" y me ha gustado verla aquí.
Ya no se llevan dramas como éste, sin duda. Y lo curioso es que Bette Davis estuvo nominada en varias ocasiones en los años 40 a los oscar, todas las veces por sus mejores interpretaciones. No digo que
Jezabel o
Peligrosa desmerecieran los premios en la década anterior, pero Davis se fue superando y muchas de las nominaciones que recibió merecían ese premio. No digamos ya las que recibió por
Eva al Desnudo o Baby Jane mucho tiempo después.

Las dos huérfanas/ Orphans of the storm, 1921.
También he visto esta película del maestro D.W. Griffith, basada en la novela de Adolphe Ennery. Lo cierto es que me ha gustado mucho, aunque Griffith tiene un estilo tan rimbombante y patriótico, que en la época de su estreno (1921) ya estaba pasado de moda. Basta ver ese discurso inicial bastante ideologizante: advirtiendo a la ejemplar nación americana contra el bolchevismo. Politiqueos aparte, lleva el sello Griffith: películas de larga duración con espectacular ambientación, lujoso vestuario y también lujosas recreaciones de las escenas de la Revolución Francesa, las fiestas de los nobles (donde su aspecto pervertido y orgíastico está muy bien representado), o las ejecuciones públicas o las asambleas revolucionarias... aun pasado de moda, no deja de ser un genio. Y también valiente. Me quedo con una escena: cuando el coche de un noble que va a toda prisa y atropella de muerte a una niña, y todo lo que el noble tiene que decir es: "¿Está muerta? Lo siento, esta monedita para la madre por las molestias. Y vámonos que tengo prisa", lo que despierta la ira de las gentes de alrededor. Acojonante.
También me ha servido para descubrir (o redescubrir, ya que hace años he visto sus dos obras maestras de la década anterior, no hace falta que les diga cuáles son) a su musa: la gran Lillian Gish. Aun con las limitaciones del cine mudo, y su eterno aspecto de muchacha frágil y tierna; esta señora fue todo un monstruo de la actuación. Tampoco desmerece su hermana Dorothy. Una obra recomendable.
Por cierto, si bien no dejaré de ver películas mudas tengo ganas de explorar un poco tanto nuestro cine quinqui como las películas del gran Satyajit Ray. A ver qué me encuentro.