Ángel de fuego escribió:
Jo..er, el tal barítono Heldentenor (plural: Heldentenöre) Kaufmann antes de cambiar técnica era un jilguerillo mucho más jilguerillo que Vogt, prueba conclusiva el sueño de des Grieux que cantó en el 1993 en Saarbrücken, en alemán. Pero, por lo menos, entonces no desafinaba como hoy (siempre un pelín más bajo de lo debido).
Vogt no aplasta con el sonido, pero de jilguerillo, nada. No tiene el timbro ideal para algunos papeles tipo el sombrío Siegmund ni tiene los graves para los mismos, per jilguerillo o los vituperios que algunos aquí no se cansan de reiterar (cosa obsesiva y... muy reveladora) no es. No es de aquellos que de cerca te dejan sordo, pero apenas te alejas un poquito ya casi no se oyen, tipo Yonghoon Lee. ¿La orquesta wagneriana lo cubre? No. ¿Se le oye en los conjuntos? Sí, y muy bien. La proyección está ahí.
¡Ojo, que tanto a los jilgueros como a las vocecillas de pitiminí se les puede escuchar perfectamente, pero no por ello dejan de ser vocecillas... Al hablar así (en este caso concreto de Vogt) me refería a timbre (aniñado), sonido (aflautado), volumen (escasito), no a proyección... ¡Ahí está, por ejemplo --y que Wotan (que es como decir: "mi enemigo") me perdone por la comparación--, el paradigmático y celebérrimo caso de Schipa: voz pequeña, pobre de armónicos y con poco volumen, pero bien proyectada (y, sobre todo, extraordinariamente manejada).
(A propósito, gracias por la precisión idiomática. Estaba totalmente convencido de que ese plural era así, al igual que otros sustantivos en -or, como
Doktor, por ejemplo).
Un saludete
