Recopilando de algunos sitios, contesto a la Srta. Fantine.
El compositor
Fromental Halévy (1799-1862)
Aunque olvidado hoy en día, Jacques-François Fromental Elias Halévy fue alguna vez considerado una de las principales figuras artísticas de Francia. En el curso de su carrera, escribió 40 óperas, abarcando diversos géneros musicales. Junto con Meyerbeer y Auber, fue uno de los compositores más importantes y exitosos del período de la Grand Opéra.
Halévy nació en París, en una familia judía con raíces en la España de la pre-inquisición. Ingresó al conservatorio a los 11 años y se convirtió en el alumno favorito de Cherubini, compositor de ópera italiano. Al ganar el prestigioso Prix du Rome en 1819, el joven puedo viajar a Italia y, más tarde a Viena, donde conoció a Beethoven.
Al retornar a París, Halévy puso todas sus energías en ganar fama y fortuna con la opera, el Hollywood de la Francia del siglo XIX. Sus primeras óperas nunca vieron la luz del escenario, pero él trabajó diligentemente y con el tiempo, creó algunas óperas cómicas de suceso, como por ejemplo la notable Le Dilettante d’Avignon. Su primer Grand Opéra, La Juive, fue también su primer gran suceso. Mahler quedó extremamente impresionado con el trabajo y declaró: “Estoy absolutamente deslumbrado con este trabajo maravilloso y majestuoso. La considero una de las mejores óperas creadas”. Pocos meses después, Halévy estrenaría su ópera cómica más querida: L’éclair.
Halévy continuó produciendo óperas de gran suceso durante el resto de su vida, incluyendo Charles VI, La Reine de Chypre, La guittarerro y Jaguarita l’Indienne. Wagner, que odiaba el trabajo de Meyerbeer, admiraba tanto la “franqueza” compositiva de Halévy como su ópera La Juive. Berlioz (a pesar de no ser fan incondicional de Halévy) elogió su innovación y talento en la orquestación de la ópera. De todos modos, casi ninguna obra de Halévy ha sobrevivido en el repertorio operístico internacional.
Halévy gozó de una vida social activa y muchos honores públicos, incluyendo el puesto de secretario permanente del Institut de France. Su vida familiar también fue rica: su hermano Léon era una figura respetada en el mundo literario y frecuentemente colaboraba con sus trabajos, su esposa, extravagante y rica, llevaba una intensa vida social; su sobrino Ludovic era libretista y Bizet, creador de Carmen, era su yerno. Halévy también era escritor con libros publicados sobre una variedad de temas. Murió en Niza, a los 63 años de edad.
La obra
Ópera en cinco actos; música de Jacques Halévy; libreto de Eugène Scribe.
Fue estrenada en la Academia de Paris (Ópera) el 23 de febrero de 1835.
En Estados Unidos, se representó por primera vez en el Théâtre d’Orléans, en Nueva Orleans, el 13 de febrero de 1844.
En España, tuvo su primera representación en el Teatre Principal de Barcelona, el 1 de marzo de 1859.
El libreto fue presentado primeramente a Rossini, quien lo rechazó, pero interesó sin embargo a Halévy, cuyo nombre verdadero era Levy.
Esta ópera inaugura un filón que tiene como temas conflictos históricos religiosos, y es considerada la mejor obra del compositor, alumno de Cherubini.
“La Juive” se adapta a las exigencias de la época, presentando un espectáculo tenso y cargado de fuertes tintes. Entre sus mejores páginas, se encuentra la plegaria de Eleazar en el segundo acto y el dramático dúo entre Eudoxia y Rachel del cuarto acto.
Halévy escribió algunas de sus piezas tomando en cuenta la capacidad vocal del tenor Adolphe Nourrit, que representaría el papel de Eleazar y la excepcionalidad vocal de la soprano Marie Cornélie Falcon, que interprataría el rol de Rachel.
La obra conquistó al público de París en su tercera representación, hecho que se vió fundado más allá de los propios valores musicales de la obra, en el carácter semirreligioso del tema, con una óptica que era aceptable para la población judía de Europa, y a que constituyendo un espectáculo de grand-opéra, la ópera de París preparó para ella una puesta en escena sin precedentes, contando para cada representación con veinte caballos que eran enviados por el famoso circo Franconi,
Varios cantantes se sintieron especialmente felices con el papel de Eleazar, entre ellos Enrico Caruso, cuya última representación en el Metropolitan Opera House de Nueva York fue con este papel, en la nochebuena del año 1920. También el noretamericano Richard Tucker fue un importante intérprete de este papel, el cual cantó por varios teatros de Europa y Estados Unidos. En la actualidad uno de sus máximos intérpretes es el tenor norteamericano Neil Shicoff quien ha cosechado grandes triunfos interpretando el rol de Eleazar.
Los personajes
Rachel (soprano)-La bella hija de Eleazar. Está enamorada de un hombre a quien conoce apenas como “Samuel”, un pintor judío.
Princesa Eudoxie (soprano)-La sobrina del emperador, comprometida con el Príncipe Léopold.
Éléazar (tenor)-Un orfebre judío. Le guarda rencor al Cardenal de Brogni desde que éste lo expulsó de Roma. Al incendiarse la casa del cardenal, Eleazar fue quien salvara a su infante hija y la criara secretamente como propia. Ni siquiera la joven conoce su verdadera identidad.
Léopold (tenor)-Un príncipe del Sacro Imperio Romano. Se disfraza de pintor judío para cortejar a la encantadora Rachel - aún sabiendo que podría morir si el romance fuese descubierto.
Ruggiero (barítono)-El alcalde de Constanza.
Albert (barítono)-Un sargento en el ejército del emperador.
Cardinal de Brogni (bajo)-Presidente del Concilio de Constanza, un hombre muy poderoso. Anteriormente había sido un magistrado laico y bajo esa autoridad había desterrado a Eleazar de Roma. Brogni se había hecho miembro de la Iglesia al perder a su esposa y a su familia entera en un trágico incendio.
El contexto histórico de "La juive".
Constanza y el Sacro Imperio Romano
Constanza (Konstanz), Alemania, se sitúa a las márgenes del Lago Constanza, cerca de Suiza. En 1414, año en que está ambientada la ópera La Juive (La Judía), Constanza formaba parte del Sacro Imperio Romano. En aquel período, el Sacro Imperio Romano era una de las mayores potencias europeas, abarcando Austria, Alemania, Praga, Florencia, Milán, partes del sur y este francés, Bruselas y Holanda.
El imperio, centrado en Alemania y Austria, fue así bautizado para situarse como heredero de Carlomagno y del Imperio Romano. El Sacro Imperio Romano era feudal: su territorio estaba dividido en un determinado número de regiones, cada una gobernada por un poderoso príncipe o señor feudal. Bohemia tenía un rey, Sajonia tenía un duque, Brandenburgo tenía su marqués, etc. Siete de estos poderosos príncipes elegían un emperador que tenía lazos de sangre con su antecesor. El Papa en Roma era quien generalmente coronaba a los emperadores y, en gran parte de la historia temprana del imperio, el mismo Papa podía vetar la elección de un emperador. Todo eso contribuía para un clima político muy complicado y las peleas por el poder eran comunes entre el emperador, la nobleza y el clero.
El Concilio de Constanza
La Juive está ambientada en Constanza en la época del Concilio de Constanza. Compuesto por importantes autoridades eclesiásticas, además de escribas, el concilio detenía el poder para hacer importantes decisiones políticas y religiosas que repercutían en toda Europa. La más importante de esas decisiones fue la resolución del denominado Cisma del Occidente. En la época, tres papas distintos, apoyados por diferentes facciones, mantenían foro en ciudades distintas. Nadie podía concordar en cuál era el papa legítimo y cada uno de los papas había excomulgado a los otros. Desesperado para resolver la crisis, el Concilio de Constanza pidió que los tres papas abdicasen de su posición. Dos de ellos concordaron, en tanto que el tercero huyó para una isla inaccesible donde murió reivindicando su derecho papal.
Otra decisión importante fue cuidarse de la amenaza del reformador checo Jan (Juan) Hus, un libre pensador al cual la mezcla de nuevas ideas religiosas, el criticismo de la Iglesia Católica y el nacionalismo bohemio le consiguieron un gran número de seguidores. La iglesia que creó (La Iglesia Husita) era similar en muchas características a aquella que Martín Lutero fundaría cien años después. El Concilio juzgó a Hus y lo condenó por herejía; quemándolo en la hoguera. Su muerte lo convirtió en héroe patrio y mártir para muchos seguidores bohemios, quienes se negaron a alterar sus prácticas y opiniones. Los husitas eran considerados herejes y la iglesia los excomulgó. Desde 1420 hasta 1433, fueron realizadas varias campañas militares contra la iglesia renegada, conocidas colectivamente como las guerras husitas.
Los cristianos y los judíos durante la época de La Juive
La ley que, en la ópera La Juive, mantiene separados a Léopold y a Rachel, existió de verdad. Para cristianos y judíos, tener relaciones sexuales estaba prohibido bajo pena de muerte: generalmente se los quemaba en la hoguera. El justificativo frecuente era la protección de la fe cristiana, ya que se temía que un cristiano, al enamorase de un judío, se tornase un hereje. Para asegurarse de que judíos y cristianos no crearan lazos, los judíos tenían que utilizar una vestimenta especial que los diferenciaba de la población cristiana. Algunos historiadores ven este facto como una señal de que las dos comunidades, que interactuaban diariamente, tenían inclinación a mezclarse.
En el siglo XV, la riqueza de los judíos germánicos estaba en paulatino proceso de decadencia. Durante la Oscuridad de la Edad Media, la clase judaica generalmente figuraba entre los ciudadanos más educados y capacitados de las ciudades alemanas. Al contrario del resto de la población, éstos eran generalmente alfabetizados, tenían amplias referencias y conocimientos básicos de economía. En un mundo de granjeros, ellos eran los prestamistas y cambistas, mercaderes y comerciantes. En verdad, en el período carolingio (relativo a la dinastía de Carlomagno), la población repetidamente utilizaba las palabras “judío” y “mercader” como sinónimos. Los judíos tenían básicamente los mismos derechos que los otros miembros de la comunidad, además de algunos derechos colectivos, como la autoridad para mantener sus propios foros religiosos y cívicos. Sin embargo, no tenían derecho a la portación de armas ni a la participación en la vida cívica, a los cuales sí tenía derecho el resto de la población.
Cuando los cristianos empezaron a participar en profesiones consideradas “judaicas” y a sobresalir — en especial el préstamo de dinero, que en principio era prohibido por la iglesia —, a los judíos se los fue desconectando gradualmente de sus esferas económicas. Perdiendo importancia en las comunidades medievales, perderían su dinero y su prestigio y empezarían a ser vistos como parias sociales. Sin poder mantener su trabajo como prestamistas, se tornaban cambistas, vendedores de mercancías usadas y, eventualmente, vendedores ambulantes. Esta caída económica — juntamente con la peste bubónica, con rumores de que los judíos realizaban sacrificios humanos y profanaban hostias, más las Cruzadas y otros factores — contribuyó para la creación del sentimiento antisemita a fin de la Edad Media. En la mitad del siglo XV, muchas ciudades en el Sacro Imperio Romano — Viena y Colonia, entre otras — expulsaron a los judíos que habitaban en ellas. Los judíos empezaron entonces a dirigirse hacia el este en dirección a Polonia, donde existían mejores oportunidades económicas. En el año 1500, Polonia fue considerada el lugar más seguro para judíos en Europa, además de convertirse en el nuevo corazón de la comunidad judaica asquenazí.