La Opéra Royal de Wallonie (los belgas francófonos de Lieja) también acaba de presentar su próxima temporada:
http://www.operaliege.be/activites/2011/operasOtro buen ejemplo de saber nadar y conservar los abonos. Pero sobre una constatación que se impone en todas partes: la evidencia de que, o se coproduce con otros teatros, o no hay temporada que resista la crisis. La tradición está asegurada con un
Trovatore (en coproducción con Trieste, con la Dessi y el Armiliato dirigidos por Arrivabeni), unas
Nozze di Figaro de producción propia, un
Fliegende Holländer en coproducción con San Francisco, con Manuela Uhl dirigida también por Arrivabeni, el rescate de una
Traviata de producción propia del 2009, con Annick Massis y algunas funciones a cargo de Sabina Puértolas, y con una nueva producción propia de la
Manon de Massenet, que cierra temporada con June Anderson e Ismael Jordi. Se arriesgan estrenando en Lieja, en coproducción con Lausanne,
La vera costanza de Haydn, con López Cobos a la batuta, y también es la primera vez que ponen en Lieja
L'equivoco stravagante de Rossini, esta vez en coproducción con Saint-Moritz y Basilea. Coproducen con Charleroi (que en realidad es una extensión de la Ópera de Wallonie) la opereta de Benatzky
El albergue del Caballo Blanco (1930) y, también con Lausanne, proponen una rareza de interés: la ópera cómica de Charles Lecocq
La Fille de Madame Angot (1872). En atención al público infantil (desde los 8 años, advierten), una producción propia de la compositora belga Line Adam:
Sybil et les Silhouettes.
Nivel medio, buen hacer, gusto y gustos, esfuerzo, variedad, ganas de innovar sin desdeñar repertorio popular..., si vives en Lieja, con apenas doscientos mil habitantes, ¿se puede pedir más? Yo les doy mi enhorabuena.