Tann escribió:
mitchum escribió:
¿ha pensado que igual ese espacio está pagado?
Digamos que soy marketiniano profesional, asique estoy al tanto que esos espacios pueden ser pagados. Pero eso es lo de menos, la cuestión es "donde" se promociona, que nuevo público se quiere atraer y como se lo quiere atraer. Lo de la Abramovich va a ser, seguro, un éxito de público y quizás también artístico. Pero deja cuestiones cruciales: ¿ es eso ópera? y si la resupesta es No, ¿atraemos nuevos públicos a la ópera con un espectáculo que NO es ópera? Para Mortier está claro que SI es ópera pues nos lo ha colado en un abono de ópera. Pero si uno se atiene al programa, ni hay orquesta, ni hay coro; solo aparece un músico pop como director musical y creo que cantante. Con ésta lógica el (magnífico) espectáculo de Madonna en la Superbowl es también opera (habia música, cantantes pop, un coro godspel y hasta puesta en escena digna de Aida). Por no hablar de El Rey León que está teniendo un éxito de narices en la Gran Vía.
El público nuevo que atraerá la Sra. Abramovich y el Sr. Dafoe, ¿sentirá ganas de ver un Tannhauser o un Rigoletto o una Tosca representados? ¿se matará para oir cantar a la Gruberova el año que viene? ¿tiene algo que ver el público del Sr. Antony con el de Juan Diego Florez? Creo que, en líneas generales, ni lo uno ni lo otro.
Lo que no se le puede negar al Sr. Mortier es su facilidad para generar ruido, para ganar notoriedad. Pero, dejamos en el aire una pregunta ¿con que atributos de imagen?
Yo creo que todo es mucho más simple. Los gerentes funcionan con números, independientemente de que estemos hablando de cultura y manifestaciones artísticas. Aquí lo que importará es que el show de la Abramovic ha tenido una repercusión X en la prensa nacional e internacional, un considerable retorno publicitario, y que la venta de entradas ha funcionado muy bien. Los patronos de la Fundación tropezarán con los datos reales, sobre todo después de que se le afease a Mortier el descenso en abonos de las dos últimas temporadas. Esto ha dado pasta y no cabe reproche. Porque los de los foros ya sabe usté que, salvo zacarias, pertenecemos a una conspiración cósmica contra el belga.
Yo estoy con usted. Esto no es ópera y es un camelo que lo cuelen en una temporada operística. Ya pueden llamarme rancio o lo que quieran, que las proclamas de los gurús de la modernidad me resbalan. Sobre todo porque abrimos una puerta preocupante: la paulatina intromisión de otros géneros camuflados de ópera bajo el ruidoso aparato mediático de la excelencia escénica que los lerdos somos incapaces de entender. Y en aras de váyase usté a saber qué renovación estilística o mamarrachez similar, el repertorio tradicional se orille para performances como la que se aproxima al Real. Este es el verdadero apocalipsis que amenaza a la ópera, y no la crisis vocal.