Carestini escribió:
¿De manera que incluir títulos que no son "los de siempre" en una programación equivale a darles una oportunidad que equivale casi a un examen final?
¿Programar títulos poco frecuentes del XX es, para usted, perdonarles la vida en un porcentaje de cortesía en atención a esos pelmazos de espectadores que les gustan las cosas raras?
Menos mal que no es usted programador de un teatro…
En primer lugar, cíñase a lo que se escribe, yo no he hablado ni de perdonar vidas, ni de exámenes, ni califico de pelmazo a ningún aficionado al género porque le guste lo mismo que a mi o sus gustos se sitúen en las antípodas de los míos.
En segundo lugar, yo he hablado de lo que para mi sería una temporada ideal, lo cual aparte de ser una opinión discutible o no, no va a muchos sitios. Que a mi me gustaría una temporada como por ejemplo la que he puesto antes? O otras similares que podría poner? Pues sí, es lo que me gustaría, y creo no estar en abosluto nada solo en tal postura, estoy bastante seguro que tendría mucha más compañía que usted con sus propuestas: a bote pronto, le diría que en una proporción de 1 a 50, y soy generoso con usted.
Y en tercer lugar, sí, yo creo que un porcentaje entre el 10 y 15, que tampoco es residual, es un porcentaje generoso con tendencias nuevas. En un género como el lírico en el que hay tanta historia, tanto hecho en tantos paises, tantos títulos de repertorio clásico, tantos contemporaneos a esos menos frecuentos, tantas rarezas por reabrir, tantas producciones y regias que amortizar, tanto volumen, pues el dar cabida a nuevos títulos en tal magnitud me parece no ser un miserable con ellos, compañero. Yo no hablo de no hacerlos, para nada, pero sí hablo de hacerlos en su justa y debida proporción. Tenga en cuenta que matematicamente si de 10 títulos, 1 es de los nuevos (por simplificar nomenclatura, ya me está entiendiendo) siempre algo importante y capital en la historia del género va a quedar fuera: no podemos abarcar en 10 títulos un exponente de todo lo principal de dicha historia y sus tendencias, por lo que desplazar una de ellas o varias en pro de nuevas propuestas, me parece no ser tan tacaño como usted me imputa con ellas. Lo que sí me parece ir en contra del género es programar una temporada y que la consecuencia del sobre uso de esas apuestas sea que Verdi, Rossini, Donizetti, o Bellini desaparezcan por completo, sea anecdotica la aparición de un Wagner, cero verismo (Puccini incluido), y todo ello reemplazado por títulos de la marca "ni su" que en circunstancias normales no venden más que a los familiares del coro, y a siete más.
Es curioso que los que como usted defienden a ultranza estos títulos, no proponen nunca lo que sería lo lógico: un teatro paralelo en el que solo se programe ópera contemporanea, y liberen de ella al otro teatro. De esta forma todos quedarían contentos incluso los "omnívoros", pues tendrían hasta dos recintos donde elegir sus propuestas (por cierto, ya me gustaría ver en tal caso hacia qué lado al final se encaminaría el supuesto omnívoro en caso de tener programada en un sitio "O Corvo Branco" y en el otro una "Maria Stuarda", un "Tristan" o un "Nabucco": ya me gustaría verlo con mis ojitos esos, ya).
Lo que sucede es que ese segundo teatro no aguantaría ni un año: producciones costosísimas y aun con la financiación pública de las correspondieran a compositores españoles, ese teatro sería un máquina de perder dinero que no podría aguantar ni una temporada el constante vacío de aforo. Lo fácil es clavarnos a los abonados todo y así callar bocas, y hacer del éxito ajeno (la pretensión por un buen Verdi, Wagner o Puccini) un éxito del fracaso (el paracticamente nulo interés por títulos como los que componene la proxima temporada del Real): se apuntan el tanto estos de aquellos, y así, no saldremos nunca, un efecto bola de nieve que solo puede romper la división en ciclos o en teatros distintos de estos tipos de ópera. Para mi ese sería el modelo ideal: así son los museos y nadie grita en contra, el que le gusta el arte contemporaneo tiene los suyos, el que le gusta el impresionismo, los suyos, el clasico, los suyos: donde está el problema? Por que no aplicar un modelo similar a la música? (mejor dicho, a la ópera: en el auditorio, por ejemplo, está bastante mejor estructurada la oferta, hay varios ciclos que satisfacen casio todas las tendencias y estilos: no es posible abarcar en diferentes ciclos todo: no puede haber un ciclo dedicado al motete renacentista polaco, siempre hay que generalizarlo un poco más, de eso se trata, y es lo que no pasa con la ópera en Madrid hoy día).