Wanderer escribió:
Sí, yo creo que está perfectamente preparado.
Es que clamaría al cielo que no lo estuviera. De todos modos, ya verá cómo habrá quien reaccione con furia porque programan esta obra porque "es demasiado moderno y no me emociona para nada, ergo no es ópera". El Teatro merece una variedad, por no hablar del hecho que obras como ésta exigen rendimientos a la orquesta que pueden ampliar su experiencia, entre una larga lista de motivos. De la misma manera que obras como Aida, Turandot o el Anillo piden a gritos una vuelta al Real. Todavía estábamos en el siglo XX cuando las dos primeras se programaron por última vez. Pero en el caso de Die Soldaten, nunca se ha estrenado en España ¿por qué iba el Real a dejar pasar esta oportunidad?
Gruberoviano escribió:
Pues si al público del Real se le hizo dura San Fransuá, Die Soldaten (que es un peñazo de tomo y lomo, ni te cuento lo que les puede parecer).
Y con esto volvemos a lo de siempre: Die Soldaten será una obra capital del repertorio contemporáneo (que a mí no me guste ni me interese ya es cosa mía...) pero ¿es lo que el público quiere ver? ¿se encuentra el público de Madrid preparado para asimilar esa ópera? Yo creo que no. Veremos...
Sr. Gruberoviano, el hecho de que el público "no esté preparado" para esta ópera no es motivo para su NO programación. Un teatro de calidad que se precie debe tener una variedad de repertorio. Entiendo que a lo mejor no pida una Carmen o un Trovatore pero sí (y yo también) un Attila o una Manon Lescaut... pero también podrían entrar unos Die Soldaten o un Satyagraha o un Written on Skin. Además ¿Qué más quieren? ¿No tendremos esta temporada una Traviata, un Fidelio, un Gianni Schicchi? ¿Y más repertorio las próximas temporadas? Además nadie ha dicho que esos Soldaten vayan a programarse dentro de una temporada como la 2011-12, ya que no creo que un desequilibrio tal vuelva a repetirse. Lo digo en el caso de que se esgriman unas enormes pérdidas a asumir como posible argumento para no programarla.
Si el público no está preparado o no desea estarlo, inconscientemente conduce a una actitud muy en contra de la ópera: aquella que desdeña su desarrollo y crecimiento como arte, enquistándola. Eso sí lleva a la verdadera muerte del género.