Cada día que pasa alucino más con esta tertulia forera…¡me encanta!
Según iba leyendo me preguntaba si no me estaré volviendo sorda y incluso ciega: ayer asistí a una Lucia corta, pero interesante.
Y vaya por delante que no he tenido el placer de escuchar ni a Calleja ni a Dessay en vivo, y para mi, a la hora de opinar es un hecho fundamental.
Sin embargo y a pesar de que comenté al término de la función lo que me pareció un ligero trémolo en la voz del tenor que nos ocupa, ni mucho menos lo encontré molesto y su dulce media voz me encantó. Vamos que yo, la cabra no la vi por ningún sitio. Posiblemente ese tremolo moleste mas en cualquier otra opera de su repertorio, en Turandot, por ejemplo.
Y lo de sus agudos musculares…pues no lo comparto en absoluto, creo que Calleja es un tenor natural y que si puede tener algún problema técnico es, para mi gusto, justo lo contrario: el control o mejor dicho el descontrol que tiene en la respiración y que le hace asomarse con peligro a ese sonido nasal tan feo. No se cuanto años tiene, pero eso es trabajo, trabajo y mas trabajo.
Por último su labor escénica: ¡hombre! Ni que la mayoría de ellos pusieran en marcha a Stanislavsky cada vez que acometen un rol.
Mire Ud. por donde que al señor Tezier si he tenido el gusto de escucharle en vivo y del Conde Almaviva al malísimo Enrico le separan tres cosas, a saber:
1-la coleta: para el hermano se suelta el pelo, cosa que mejor hubiese hecho en las Bodas donde estuvo triste, plano, poco fresco y nada pícaro.
2-Su adusto gesto de cejas: como si los malos tuvieran que fruncir el ceño a todas horas y
3-Ese macro gesto de mano que parece decir “ven aquí que te cojo de un sitio que yo se me” y no te libra ni la caridad.
Pero, vocalmente, resulta impecable, solvente y seguro…nada que objetar, claro.
Al ser la primera vez que oía a la soprano francesa, disculpen mi atrevimiento, no puedo enjuiciarla con un antes y un después, para mi, anoche fue creciendo hasta llegar a una locura bastante sobria y nada esperpéntica que me clavó en la butaca. Desde luego nada histriónica, que parece ser que es de lo que se acusa en general a esta soprano, y creo sinceramente que su relación vocal-teatral fue esplendida.
Y los agudos en absoluto me parecieron chillones….ya digo….sorda.
Y ciega no se… porque a mí, la producción me enamoró: el vestuario precioso, la riqueza de las telas, lo sobrio de los trajes, toda una suerte de grises que anuncian tristeza, pesar, duelo…
En fin, que entre la compañía y la Lucia, lo pase divinamente…
