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| ¡No hay problema! |
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Registrado: 30 Jun 2008 6:13 Mensajes: 5260 Ubicación: Ninguna.
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Printsessa Ninetta escribió: El día que me guste Die Walküre, seguro te la pido 
Cuál, porque si es la de MdM en serio no te la recomiendo está condenada, si quieres escuchar una a ver si me gusta, sólo basta dejarse llevar por el I acto grabado en 1935, es la perfección absoluta, la mejor grabación de la historia de la ópera, he dicho.
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Siegmund Las tormentas invernales han cedido ante el delicioso mayo, con delicada luz brilla la primavera; entre dulces brisas, leve y graciosa, se mece tejiendo prodigios. Por bosques y prados sopla tu aliento, muy abiertos ríen sus ojos: dulcemente suena el canto de felices pajarillos, exhala divinos aromas; de su cálida sangre florecen deliciosas flores, ¡gérmenes y retoños brotan de su vigor! Con el ornato de sus delicadas armas somete al mundo; invierno y tormentas han tenido que ceder ante su fuerte baluarte: también han cedido a sus gallardos golpes la dura puerta que, terca y rígida, nos separa de ella! Surcando el aire ha llegado junto a su hermana; el amor ha llamado a la primavera; se ocultaba en nuestro pecho, ahora ríe dichoso a plena luz. A la hermana nupcial ha liberado el hermano; destruido yace cuanto les mantuvo separados; ¡jubilosa se saluda la joven pareja, unidos están amor y primavera!
SIEGLINDE Tú eres la primavera por la que yo suspiraba en el helado tiempo del invierno. Mi corazón te saludó con sagrado temor cuando tu mirada floreció para mí por primera vez. Desde siempre todo lo veía yo extraño, lo próximo era enemigo; extraño me era todo lo que se me acercaba. Pero a ti te reconocí en seguida apenas te vi supe que eras mío; lo que ocultaba en el pecho, lo que soy, claro como el día emergió de mí: como sonora vibración llegó a mis oídos cuando en helado, desierto país extranjero vi por vez primera al amigo.
SIEGMUND ¡Oh, dulcísima delicia! ¡Mujer divina!
SIEGLINDE Oh, deja que me incline ante ti, que vea con claridad ese augusto brillo que emana de tus ojos y del rostro y tan dulcemente me subyuga los sentidos
SIEGMUND A la luna de primavera resplandeces luminosa, sublime su halo rodea tu cabello ondulante: fácilmente veo lo que me cautiva, pues mi mirada se deleita en cuanto contempla.
SIEGLINDE ¡Qué despejada está tu frente, el ramillete de tus venas se entrelaza en las sienes! ¡Tengo miedo de la felicidad que me embelesa! Un prodigio hace recordar que hoy te he visto por primera vez, pero que mis ojos ya te habían visto!
SIEGMUND Un sueño de amor también me hace recordar: ¡que yo ya te había visto llevado por mi ardiente deseo!
SIEGLINDE En el arroyo contemplé mi propia imagen... y ahora la percibo de nuevo: ¡como antes emergiera a la superficie del agua, así me ofreces tú ahora mi imagen!
SIEGMUND Tú eres la imagen que yo ocultaba dentro de mí.
SIEGLINDE ¡Oh, calla! Déjame escuchar tu voz: me parece haberla oído siendo niña. ¡Mas, no! La oí recientemente, mientras el bosque me devolvía el eco de la mía.
SIEGMUND ¡Oh, dulcísimo sonido, el que escucho!
SIEGLINDE Me ilumina la llama de tus ojos: así me miró el anciano al saludarme; cuando dio consuelo a mi tristeza. Por la mirada he visto que eres hijo suyo ¡quisiera darte su mismo nombre! ¿De verdad te llamas Wehwalt?
SIEGMUND No me llamo así desde que tú me amas: ¡ahora poseo las más sublimes delicias!
SIEGLINDE ¿Y no puedes llamarte Mensajero de la Paz?
SIEGMUND Llámame como tú quieras que me llame: ¡de ti tomaré mi nombre!
SIEGLINDE ¿Pero no llamaste Lobo a tu padre?
SIEGMUND ¡Un lobo era él para los cobardes zorros! Pero aquel a quien tan orgulloso le brillaba el ojo como a ti, nobilísima, te brillan los tuyos, se llamaba Wälse.
SIEGLINDE Si era Wälse tu padre y tú eres un welsungo, él clavó para ti su espada en el tronco, déjame llamarte como quiera: ¡te llamaré Siegmund!
SIEGMUND (se levanta de golpe y corre al tronco del fresno) ¡Siegmund me llamo y Siegmund soy! ¡Testimónielo esta espada que sin miedo cojo! Wälse me prometió que la encontraría cuando la necesitara: ¡ahora la cojo! Supremo sufrimiento del amor sagrado, extrema aflicción del fuerte deseo abrasa mi pecho empujándome a luchar hasta la muerte. ¡Notung! ¡Notung! Así te llamo, espada. ¡Notung! ¡Notung! ¡Precioso acero! ¡Muestra de tu filo los cortantes dientes! ¡Sal de tu vaina!
(arranca del tronco la espada con un poderoso tirón y la muestra a Sieglinde, embargada de asombro y entusiasmo)
¡Estás viendo a Siegmund, mujer, al weslungo! Como dote nupcial traigo esta espada. Así pretende él a la más divina de las mujeres, de la casa del enemigo así te rapta. Lejos de aquí, sígueme ahora, vayamos donde ríe la primavera: ¡allí te protegerá Notung, la espada, aunque Siegmund muera de amor por ti!
(la abraza con pasión para llevarla a fuera)
SIEGLINDE Si es Siegmund el que veo, yo soy Sieglinde, que te desea: ¡a tu propia hermana acabas de conquistar con tu espada!
SIEGMUND Novia y hermana eres para el hermano: ¡florece así, pues, sangre de los weslungos!
_________________ exp(j*pi)+1=0
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