Señor Kandaules: el problema no es que se agoten las entradas para Wozzeck, sino que se agote LA TRIBUNA. Que no sólo de últimos minutos vive el hombre

Muchas veces y sobretodo con las grandes estrellas, prefiero pagar 8 ó 10 en una tribuna y tener plaza asegurada que ir el día de la función sin saber si voy a conseguir una entrada o no tras largas horas de espera. Y no siempre se pueden hacer.
Zacarías: me refería como maravillosa a la conservadora época de Sagi en cuanto a que en esas temporadas siempre contábamos con la presencia de grandísimas figuras: Devia, Domingo, Meier, Caballé, Flórez, Barcellona, Bros, Zajick, Van Dam, Obraztsová, Dessì, Raimondi, Bruson, Barenboim, Scandiuzzi, Minkowski, Uria-Monzón, Moreno, Carlos Álvarez, Denyce Graves, Isabel Rey, Bayo, Keenlyside , Machado, Amsellem...y de esa lista sólo hay dos que no he visto. Y la disfruté tanto como luego disfruté con la más moderna época de Moral y como hago ahora con la provocadora y "revolucionaria" época de Mortier. No estoy despreciando el resultado artístico de ninguna. Y la llamo maravillosa porque iba a ver ópera, no a ver al público. Ahora bien, no te quito la razón en cuanto al público frívolo y de "jet-set" que copaba muchas entradas o los estragos que la reventa pudiera causar. Pero, o yo tuve suerte o sólo en muy pocas ocasiones me quedé sin ver lo que quería yendo a la tribuna, aun con las limitaciones me ponía ir el instituto.
Y por ello, soy el primero que ha aplaudido todas los avances que el Real, desde que se implantó el último minuto en diciembre de 2004 hasta la fecha ha realizado para lograr un acceso mayor a la ópera por parte de nuevos públicos: los días redondos, la mayor frecuencia de la ópera en pantalla gigante, la venta por internet que evitaba las colas largas de 4 horas el día de salida a la venta, el subir de 26 a 30 años el último minuto, la revista del Real, el facebook del Real...