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 Asunto: La Bohème - 4to. Acto - El argumento y libreto comentados
NotaPublicado: 01 Jul 2005 19:31 
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LA BOHÈME
El argumento y libreto comentados

CUARTO ACTO


Antes de este acto, la partitura rescata del original:

“ ............ en aquella época hacía ya tiempo que los amigos eran viudos.
Musetta se había convertido en un personaje casi oficial; - hacía tres o cuatro meses que Marcello no se la encontraba.
Así también Mimì; - Rodolfo no había escuchado hablar más que de sí mismo.
Un día que Marcello a escondidas besaba un listón olvidado por Musetta, vio que Rodolfo escondía un gorrito – el gorrito rosa – olvidado por Mimì:
- Está bien, murmuró Marcello, es infeliz como yo... !
.................................................................................
.................................................................................
.................................................................................
.................................................................................
Vida feliz y terrible.”


El cuarto acto, parece llevarnos al principio de la ópera nuevamente. Las indicaciones escénicas, también en partitura:

“Marcello aparece otra vez ante el caballete, y Rodolfo sentado a la mesa: tratan de engañarse el uno al otro respecto a que pueden trabajar en sus obras, pero no hacen otra cosa que charlar”

El motivo de la bohemia va alternando con el de musetta y el de mimì, a medida que la conversación va transcurriendo. Marcello y Rodolfo están conversando... mientras intentan trabajar, no hacen en realidad más que volver al único tema que les interesa: Mimì y Musetta. Rodolfo ha visto a Musetta, en una carroza con caballos y sirvientes, feliz. Rodolfo le ha preguntado por su corazón, y ella ha respondido que “o no late, o no lo siente bajo todo ese terciopelo”. Rodolfo disfruta del resentimiento de Marcello, pero éste no tarda en hablar de Mimì... también, dice, la ha visto, en un carruaje y vestida como reina... Los dos dicen estar felices por ellas, pero también los dos se dan cuenta de que el otro también miente, y que son igual de infelices... Tratan de volver al trabajo, pero sus pensamientos comienzan a volar hacia sus amadas, en un dúo conmovedor. Una pequeña introducción de cuerdas, que expresa la nostalgia de ambos, y Rodolfo ataca con una melodía típicamente pucciniana:

R - O Mimì, tu più non torni
O giorni belli,
piccole mani, odorosi capelli....
M – Io non so come sia
Che il mio pennello lavori
E impasti colori
Contro voglia mia.
R- ... collo di neve !
Ah, Mimì, mia breve gioventù !
M – Se pingere mi piace
O cieli o terre
O inverni o primavere,
egli mi traccia due pupille nere
e una bocca procace.
E n’esce di Musetta
Il viso ancor...
E n’esce di Musetta
Il viso tutto vezzi e tutto frode
R- E tu, cuffietta lieve
Che sotto il guancial partendo ascose,
tutta sai la nostra felicità,
vien sul mio cuor,
sul mio cuor morto, poichè
è morto amor.
M- Musetta intanto gode
E il mio cuor vile la chiama,
e aspetta il vil mio cuor.


(Oh, Mimì, ya no volverás ! Qué días tan hermosos aquellos, manos pequeñas, cabellos fragantes... / - No entiendo cómo mi pincel puede trabajar solo: mezcla los colores y pinta lo que quiere... / - ... cuello de nieve ! Ah, Mimì, mi efímera juventud ! / - Aunque yo me proponga pintar cielos y tierra, inviernos o primaveras, él traza siempre dos pupilas negras y una boca sensual. Siempre el rostro de Musetta.... Siempre el rostro de Musetta, de encanto y engaños / - Y tu, gorrito mío, que ella dejó bajo la almohada al irse, tú que sabes de nuestra felicidad, ven junto a mi corazón que ha muerto, porque le falta el amor. / - Musetta es feliz, pero mi corazòn egoísta la reclama y la espera...)

Poco a poco el clima nostálgico va extinguiéndose, quedando un solo de violín, que pronto dejará paso nuevamente, a la rutina: “- Qué hora es ? – La hora del almuerzo de ayer! ” Colline y Schaunard entran, y la música los acompaña de forma alegre. La escena, que tiene reminiscencias claras del cuarteto de los amigos en el primer acto, va desarrollándose de forma divertida y grotesca. Los amigos, envueltos en la más absoluta miseria, y de una forma “muy bohèmia”, están dispuestos a no dejar que eso los deprima, si no que juegan y bromean al respecto. Schaunard ha traído unos pocos panecillos, Colline un arenque, y es todo lo que hay para comer. Se sientan a la mesa fingiendo estar en un espléndido banquete. El sombrero de Colline sirve de “balde de hielo” a la botella de agua, que hace las veces de champagne. Rodolfo ofrece a marcello que elija entre la trucha y el salmón, que por supuesto, no es más que dos trozos de pan. Schaunard se disculpa por no aceptar “una lengua de loro”, porque esa noche tiene “un baile”, y eso engorda. El único vaso pasa de mano en mano. Colline ha terminado de comer, y se pone de pie.... “está apurado” porque esa noche “lo espera el Rey”. No es una intriga o una conjura, como preguntan los amigos, de forma misteriosa, si no que el Rey “lo nombrará ministro”. Así juegan, bromean, bailan, la escena va pasando alegremente, de golpe, se convierte la bohardilla en un salón de baile, donde Schaunard comienza a danzar, primero minuè, luego pavana, y finalmente, fandango. Por último, se ponen de acuerdo para formar una cuadrilla, entonada al comienzo por la voz de Schaunard, que luego es tomada por la orquesta. Rodolfo se acerca a Marcello, le hace una reverencia, le ofrece la mano y le ofrece, galantemente, “bailar a la dama”. Marcello, con voz femenina, pide por favor que “respeten su modestia”, Rodolfo y Marcello bailan la cuadrilla, Colline dirige los movimientos, pero termina discutiendo con Schaunard.... Colline se da por ofendido (siempre jugando, claro), y en un segundo, se arma un duelo de espadas. Claman que los amigos preparen camillas y ataúdes para el otro, mientras Marcello y Rodolfo deciden bailar alrededor de ellos, mientras chocan las espadas. La escena va volviéndose más desenfrenada, más aloacada, con cada segundo. Así es como los bohèmios pasan el tiempo, y olvidan el hambre y la pobreza... pero la felicidad y el alboroto se interrumpe de repente.

Abriendo la puerta de improviso, llega Musetta, agitada y desesperada. Mimì ha venido con ella, está muy mal, incluso no ha soportado subir las escaleras. La escena cambia totalmente con la novedad. La música, desenfrenada, cambia en un segundo a una melodía doliente, casi un sollozo, para pasar luego al motivo de Mimì, muy lento. Rodolfo corre a buscar a Mimì, junto con Marcello, mientras Schaunard y Colline acomodan la cama. Rodolfo y Mimì vuelven, sosteniendo entre ambos a Mimì, notablemente desmejorada. Rodolfo pide algo para que tome, mientras Mimì, emocionada, lo reconoce, con frases intensas y tiernas. Rodolfo le pide que calle, que no se canse. Mimì está emocionada porque Rodolfo la acepta, mientras él le dice que la quiere allí para siempre... La acomoda en la cama, y la cubre con una manta. Con cuidado, le acomoda la almohada bajo la cabeza, con ternura.

En tanto, Musetta se lleva aparte a los otros, y les explica cómo la ha encontrado. Supo que Mimì había huído de la casa del vizcontino, y que estaba muriendo. La buscó por todos lados, y finalmente ese día la encontró en la calle, arrastrándose. Le dijo que no podía más, y que sentía que moría, pero que quería hacerlo junto a Rodolfo y le pidió que la acompañara.

Mimì, con el calor de las cobijas, logra recuperarse un poco, y comienza a reconocer el lugar. Mira alrededor, y vuelve a sentirse viva estando en la pobre boardilla. Mientras Musetta pregunta qué tienen en la casa, para ayudarla, y se entera que no hay nada, solo miseria, Mimì tierna, pide a Rodolfo que no la abandone nunca más, y Schaunard, luego de mirarla con cautela, comenta por lo bajo a Colline que no le queda más de media hora de vida...

Mimì comenta el frío que tiene, y cómo le gustaría tener un manguito para calentarse las manos. Rodolfo le pone las manos entre las suyas, para calentarlas, y le ipde una vez más que no hable, que se cansa. Mimì dice ya estar acostumbrada a la tos que tiene, y aprovecha para saludar a cada uno de los amigos.... y agradecerles por estar todos allí, sonriendo a la pobre Mimì... le dice a Marcello cuán buena es Musetta... el clima es triste, melancólico, efusivo pero sencillo.

El motivo de Musetta suena ahora mucho menos frívolo y despreocupado, a la vez que ella se saca los pendientes, para entregárselos a Marcello, pidiéndole que los empeñe, con el fin de buscar medicamentos o un médico. Musetta es casi irreconocible, de la coqueta atrevida e insolente, la cercanía de la muerte y la pobreza, no han dejado más que una muchacha noble y sensible. Cuando Marcello está por salir a por el médico, ella lo detiene, para acompañarlo. Quizás sea el último deseo de Mimì, dice, así que irá con él para comprarle el manguito que quería.
Mientras Marcello y Musetta hablaban, Colline se ha sacado su viejo abrigo... va a empeñarlo también... no tiene otra cosa en el mundo, y aunque pudiera parecer frívolo, separarse de ese abrigo, que le ha servido de refugio y biblioteca, es un gran sacrificio. Se despide de él, con un aria que es, además, la única escrita por puccini para la cuerda de bajo:

“Vecchia zimarra, senti,
Io resto al pian, tu ascendere
Il sacro monte or devi.
Le mie grazie ricevi.
Mai non curvasti il logoro dorso
ai ricchi ed ai potenti.
Passar nelle tue tasche
Come in antri tranquilli
Filosofi e poeti.
Ora che i giorni lieti
Fuggir, ti dico
Addio, fedele amico mío,
addio, addio.


(Viejo gabán, escucha, debemos separarnos. Yo me quedaré aquí y tu debes subir el sagrado monte. Recibe mi profundo agradecimiento. Jamás inclinaste tu gastada espalda ante los ricos y los poderosos. Tus bolsillos fueron el calmo refugio de poetas y filósofos. Ahora, que los días felices han quedado atrás, te digo adiós, fiel amigo mío, adios... adios).

Dobla su abrigo, y poniéndolo bajo el brazo, se acerca a Schaunard. Le ofrece que ambos hagan algo por Mimì y Rodolfo.... él va a empeñar a su amigo, que Schaunard les regale el estar solos... Schaunard accede, toma una botella de agua, y se va con la excusa de llenarla... y así, Mimì y Rodolfo logran finalmente, un poco de intimidad, dando paso a la más emotiva de las escenas de la obra.

La orquesta ataca con una reminiscencia del aria de Rodolfo en el primer acto, y leugo pasa a un movimiento de quietos latidos, como el palpitar del corazón de Mimì, por encima del cual, la voz de Mimì, s eleva con infinita ternura, tranquila, aunque poco a poco, va ganando pasión....

“Sono andati ?
Fingevo di dormire,
Perchè volli con te sola restare.
Ho tante cose che ti voglio dire,
o una sola, ma grande come il mare...
... come il mare profonda ed infinita.
Sei il mio amore e tutta la mia vita !!"


(Se han ido? Figía dormir, porque quería quedarme sola contigo. Hay tantas cosas que quiero decirte.... o una sola, pero grande como el mar.... Como el mar, profunda e infinita... Eres mi amor, y toda mi vida).

Rodolfo contesta desgarrador, llamándola “bella como la aurora”. Ella lo corrije, dicéndole que confundió sus metáforas... debió decir “bella como el atardecer”....

Ambos se entregan a un viaje de recuerdo, por la primera noche que se conocieron, en ese mismo lugar. La música va acompañando cada uno de los recuerdos. Mimì encuentra, bajo la almohada, el gorrito rosado que Rodolfo le regalara, y lo abraza con ternura... Recuerda la primera vez que entró, cómo la llama de la vela se apagó, y como tuvieron que buscar la llave que ella había perdido... Mimì le pide a Rodolfo que confiese: la encontró enseguida, pero no lo dijo.... Rodolfo admitiendo, dice haber querido “ayudar al destino”.... y Mimì por su lado confiesa que la oscuridad permitía que no se viera cuán ruborizada estaba... con un hilo de voz repite las palabras de Rodolfo “che gelida manina...” pero un espasmo de tos la interrumpe y la agota..

La orquesta ataca con varios motivos, a medida que van volviendo, llamados por los gritos de desesperación de Rodolfo, Schaunard, Marcello y Musetta. Rodolfo vuelve a pedirle a Mimì que no hable, y ella promete portarse bien. Marcello ha visto al médico, y vendrá pronto. Mientras tanto, él trajo algunos medicamentos. Musetta se acerca a Mimí, con el manguito. Mimì lo resive con alegría casi infantil, y pregunta a Rodolfo si él se lo ha comprado. Musetta se apresura a responder que sí, y Mimí lo reprende cariñosamente por ser tan gastador. Coloca las manos en el manguito, y poco a poco se adormece, contenta por tener finalmente las manos tibias.

Rodolfo se tranquiliza un poco al ver dormir a Mimí, y se permite alejarse un poco. Pregunta a Marcello que ha dicho el médico, y él le contesta que viene dentro de poco. Mientras tanto, Musetta se ha puesto a calentar la medicina que trajo Marcello sobre la lámpara de aceite. Ocupada en eso, murmura cas involuntariamente una plegaria:

“Madonna benedetta,
Fate la grazia a questa poveretta
Ch non debba morire.
Qui ci vuole un riparo
Perchè la fiamma sventola.
Così...
E che possa guarire.
Madonna santa,
io sono indegna di perdono
mentre invecce Mimì
é un angelo dal cielo.


(Virgen santa, ten piedad de esta pobrecita, y no la dejes morir. Aquí hace falta una protección, porque la llama se agita con el viento. Así... haz que se cure Virgen Santa... yo soy indigna de perdón, pero Mimì es un ángel del cielo. )

Una plegaria simple, mientras la orquesta mantiene una melodía que pertenece a Mimì, delicada, lejana.... En tanto, los amigos tratan de disimular su tristeza ante Rodolfo... él se acerca a Musetta. Casi de forma simultánea, Rodolfo pregunta a Musetta si le parece que es grave, a lo que ella contesta que no cree y Schaunard le comunica muy bajo a Marcello, que Mimì ha muerto.

El dolor se trasluce en el rostro de los amigos. Un rayo de sol entra por la ventana e ilumina el rostro de Mimì. Al advertirlo, Rodolfo busca la forma de ponerla al resguardo. Musetta le señala el manto. Rodolfo se lo agradece con la mirada y va a buscar el manto. De pie sobre una silla trata de extenderlo contra la ventana para que no entre el sol.

Colline entra, se acerca silenciosamente a Musetta, dejando dinero sobre la mesa, diciendo que es para ella, y se acerca a Rodolfo preguntando cómo está Mimì. Rodolfo contesta que bien, tranquila.... pero al volverse, ve el rostro de Marcello y Schaunard y su extraño comportamiento. Con la voz quebrada por el miedo, pregunta qué significa eso. Schaunard es incapaz de sostenerle la mirada, y Marcello, sin soportar mas la situación, corre a abrazar a Rodolfo, mientras le pide, con angustia, que tenga coraje.

Rodolfo no necesita más para entender. Desesperado, se avalanza sobre el cuerpo sin vida de Mimì, llorando desesperado y gritando su nombre...
Musetta horrorizada, corre hacia la cama después de exhalar un grito de angustia, y se arrodilla a los pies de Mimì al lado opuesto de Rodolfo. Schaunard se deja caer abatido sobre una silla. Colline va a los pies de la cama, compungido por la rapidez del desenlace. Marcello solloza, de espaldas al proscenio.

Cae lentamente el telón.


:smoking:


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NotaPublicado: 01 Jul 2005 20:42 
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Registrado: 23 Mar 2004 22:13
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Ubicación: Buenos Aires
Qué acto, ¿eh?

Yo soy incapaz de escuchar "sono andati ..." sin llorar, literalmente, no importa cuántas veces lo haya escuchado. Este Puccini era un maestro para manipular lo emocional (en el buen sentido, digo)

Baci,
Maddalena


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NotaPublicado: 03 Jul 2005 14:20 
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Mensajes: 2503
Ubicación: Cerrando mi taberna particular
Si llegados a este punto la función está saliendo bien, me puedo pasar todo este acto con un nudo en la garganta solo de pensar en lo que viene luego (pasa un poco como en Madama Butterfly) Pero antes de que llegue el desenlace, aún tenemos el emocionante dúo de Rodolfo y Marcello O Mimí, tu piu non torni, una melodía preciosa...Y ya habrá que esperar poco para el INCREÍBLE dúo final entre Rodolfo y Mimí: Sono andati?, un momento que, si está bien interpretado, debe hacer llorar a todo el público, ya no por la emotividad del momento (que es mucha) si no simplemente por la hermosura de la música (para mi uno de los momentos más hermosos de todo Puccini) TREMENDO DÚO!
Y ya viene ese final que es, en una palabra, sobrecogedor: Nunca antes y nunca después se presentó la muerte de un personaje con tanta crudeza y realismo. Aquí no hay arias de despedida, ni dúo en el que el amante le implora que no se muera. No. Mimí muere en soledad y en silencio, pero rodeada de los que ahora ya se han convertido en su familia, por decirlo de alguna forma. El impacto que me creó a mi esta escena la primera vez que la vi fue COLOSAL. Comencé a llorar y estuve llorando un buen rato, porque no esperaba que acabase así, tan rápida y tajantemente. Desde entonces, La Boheme es, indudablemente, una de mis óperas favoritas, que, curiosamente nunca he podido ver en teatro (la única vez que fue así, yo estaba sobre el escenario) Y es que desgraciadamente Puccini no debe gustar mucho en Coruña. Porque incomprensiblemente en los últimos 10 años solo se han programado: 2 Toscas, 2 Turandots y 1 Boheme. Esperemos que esto cambie pronto.

_________________
El tiempo es algo singular: Mientras pasa sin más la vida, no es nada en absoluto. De pronto, solo le sentimos a él, a nuestro alrededor y en nuestro interior, fluyendo una y otra vez por nosotros, por nuestros rostros, como un silencioso reloj de arena.


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NotaPublicado: 12 Jul 2005 13:38 
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Mensajes: 12318
Ubicación: Esta noche iré a Rick's
Citar:
así, Mimì y Rodolfo logran finalmente, un poco de intimidad, dando paso a la más emotiva de las escenas de la obra.

Y de toda la historia de la ópera, en mi opinión. Mi canción favorita (la enésima vez que lo digo)
Citar:
Este Puccini era un maestro para manipular lo emocional (en el buen sentido, digo)

Repito que era un sádico que disfrutaba viendo sufrir a los demás :twisted: Pero era un genio.
Citar:
ya habrá que esperar poco para el INCREÍBLE dúo final entre Rodolfo y Mimí: Sono andati?, un momento que, si está bien interpretado, debe hacer llorar a todo el público, ya no por la emotividad del momento (que es mucha) si no simplemente por la hermosura de la música (para mi uno de los momentos más hermosos de todo Puccini) TREMENDO DÚO!

Hace llorar a todos menos a mí, que debo tener el corazón de hielo. Sólo llega a ponerme la carne de gallina, que para mí es mucho.
Citar:
Comencé a llorar y estuve llorando un buen rato, porque no esperaba que acabase así, tan rápida y tajantemente. Desde entonces, La Boheme es, indudablemente, una de mis óperas favoritas, que, curiosamente nunca he podido ver en teatro (la única vez que fue así, yo estaba sobre el escenario)

Querido Annio, eres bastante sentimental, no?
Por cierto, qué hacías tú encima del escenario?


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NotaPublicado: 03 Nov 2005 6:14 
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Ubicación: Ciudad Autonoma de Buenos Aires
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es que desgraciadamente Puccini no debe gustar mucho en Coruña. Porque incomprensiblemente en los últimos 10 años solo se han programado: 2 Toscas, 2 Turandots y 1 Boheme.


Pues en el Colón se ve que son fanáticos de La Boheme, pues ha sido la obra más representada en toda la historia del teatro: 257 veces hasta ahora.
Yo tuve la oportunidad de verla en el año1985 con Rita Contino y Luis Lima, en 1987 con Ilona Tokody y Luciano Pavarotti, en con Leontina Vaduva y Eduardo Ayas, y en 1999 con Mirella Freni y Luis Lima.
la verdad es que nunca he llorado con esta ópera, en cambio lloro mucho en La Traviata o cuando se suicida Madame Butterfly.


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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com