Dufol escribió:
Le Gouverneur escribió:
El doblaje es el atentado cultural mayor que conozco.
Pues a los Autores (directores y/o escritores), víctimas principales del atentado en cuanto custodios de las esencias de sus obras, mayoritariamente no les importa que los traduzcan o que doblen sus películas.
¿Pero has hablado con ellos del asunto?
¿Cuando John Wayne firma su contrato para hacer el hombre que mató a Liberty Valance, tú crees que algún segundo de su vida lo destina a pensar que en España le doblarían su actuación?
A los actores no les gusta que les manipulen su trabajo. Ya se ha visto a más de un actor americano cuando ha venido a hacer una promoción a algún programa de televisión y ver unas secuencias suyas dobladas poner una cara de perplejidad tremenda, eso sí sin decir nada, son profesionales y saben que esto para ellos ante todo es un negocio.
El tema del doblaje es una cuestión de las productoras y de quienes están encargados de llegar al mayor público posible.
Echar mostaza a un jamón puro de bellota puede ser una sacrilegio similar y estoy seguro que si una empresario de este tipo de jamones recibe una oferta millonaria para mandar estos jamones a Asia con mostaza, pues los manda y ya está.
De todas maneras esto va en retroceso. En Europa hay 49 países y solo en 4 más hay doblaje y en menor medida que en España. En Madrid cada vez hay más salas en VO y más público en ellas. Es una costumbre que según un país se vaya educando y culturizando se irá eliminando porque no tiene ningún sentido artístico y no es nada práctico. Si lo tuviese que definir en dos palabras puede emplearse atentado cultural o error innecesario como bien dice Gaku, pero al final creo que la mejor definición y la más simple es una mala costumbre.
A los directores tampoco les gusta. He hecho de forma amateur dos cortos en una academia de cine en Londres, uno de ciencia ficción y otro sobre Zombies. En la de zombies tuvimos que doblar una escena de unos comiéndose a una persona, lo hicimos comiendo unas galletitas duras y comentaba a un director de la academia, Marc Price, lo del doblaje en España y no daba crédito. Y es que por ejemplo en estos dos cortos los esfuerzos que tuvimos que hacer para grabar de forma natural lo que decían los protagonistas que venían corriendo y jadeando, hay que utilizar micrófonos direccionales, con palos por arriba, o deslizándose por el suelo fuera de cámara, o en la de ciencia ficción una escena en la que el protagonista hablaba y vomitaba un líquido, (café aguado) todo esto es imposible de doblar sin que quede una chapuza lamentable, por muy bueno que sea el doblador. Si ya una escena normal queda fatal por el movimiento de labios, la pérdida de inflexiones natural del actor, imaginar las de lloros o risas, o un orgasmo, ya sea real o fingido. ¿Álguien recuerda la escena del bar de cuando Harry encontró a Sally con el genial Billy Cristal y Meg Ryan?
No hay justificación.