
Al contrario que en su producción operística, decidí acudir el sábado al Teatro de la Latina, con el interés puesto en la dramaturgia y propuesta escénica de
Calixto Bieito y como habría que esperar en este campo, estuvo muy bien. Sobre textos de Allan Poe, Bieito nos plantea una reflexión sobre la existencia y posterior degradación y destrucción del hombre, que intenta escapar de sus más aterradores espectros sin conseguirlo, con el murmullo constante del remordimiento en lontananza. Sorprende ver a un
Juan Echanove completamente distinto a lo que solemos ver, absolutamente fabuloso, metido en la acción (durante 75 minutos consigue que te centres en su figura, en casi nada más) y logrando momentos de verdadera tensión.
No menos fabulosa es la cantante y pianista (entre otras cosas) mallorquina
Maika Makovski que hace a la vez de esposa e hilo conductor (importante en la obra), con canciones elaboradas exclusivamente y con una voz bellísima.
Bieito por su parte, opta por una escenario opresor, lleno de niebla y humo en todo momento, con matices claros, además de un buen juego corporal. En Madrid hasta el 25 de marzo, por si alguno quiere ir.