Le Gouverneur escribió:
Su argumento se cae como un castillo de naipes. Scott huye del rigor histórico.
No, Scott dice que huye del rigor histórico pero, en realidad, no es así. Y basta con saber que la película ha costado 200 millones de dólares para darse cuenta de ello. El porqué lo hace ya es otra cosa y puede haber muchas explicaciones. Yo creo, por ejemplo, que es para darnos gato por liebre y luego poder decir que él hacer Arte, no Historia. Y también para vender mejor su producto aprovechándose de una de las figuras históricas más controvertidas e importantes que ha habido. Mejor hacer creer que se habla de Jesucristo, y no de Brian, ¿no cree?
Le Gouverneur escribió:
¿Es obligatorio en la actualidad si se quiere rodar una película sobre Napoleón el absoluto rigor histórico?
Por supuesto que no. Basta con hacer creíble a los personajes que realmente existieron y con respetar los hechos históricos comprobados. Lo ético y correcto, en mi opinión, sería fabular sobre aquellos momentos de los que sabemos poco o nada, pero haciéndolo de manera creíble y acorde con lo que harían los individuos en esa época. De todas formas, la Historia es bastante más entretenida de lo que muchos piensan, y se sorprenderían al saber que sería capaz de proporcionar situaciones mucho más emocionantes y excitantes de las que, a veces, imaginan los propios guionistas. Ya sabe, aquello de que la realidad supera a la ficción es muy cierto.
Le Gouverneur escribió:
¿Hemos impuesto de nuevo la Inquisición o algo peor? Vaya censura más peligrosa.
Venga, hombre, no exagere. Me esperaba cualquier argumento de usted menos ese tan lleno de demagogia sofista.
Le Gouverneur escribió:
¿Hay que leerse los 10.000 libros sobre Napoleón (no da tiempo en una vida) o se puede escoger uno al azar aunque sin leer los otros no sabemos si contradice otros 500?
Con una lista de diez o doce títulos bien escogidos le aseguro que se podría construir un magnífico guión lleno de aventuras y de exactitud histórica. Pero, para ello, hay que tener buenos guionistas, directores que se lean lo que les ofrecen y deseos de ser respetuosos con la Historia. Y, por favor, no caiga usted también en esa postura tan pueril de Scott de burlarse de los historiadores y considerar que no saben lo que dicen y que no se ponen de acuerdo en nada.
Le Gouverneur escribió:
¿Si hacemos una película sobre Wagner qué biografía escogemos? Su autobiografía evidentemente la descartamos porque contiene demasiadas inexactitudes.
No necesariamente, pues es un testimonio de primera categoría, que ha de tenerse muy en cuenta. Pero cualquier historiador sabe que, como fuente interesada que es, debería quedar sometida a los principios heurísticos y al análisis crítico propios de la disciplina histórica, para discernir qué lugar debe ocupar en el conjunto de documentos útiles para estudiar la vida de Wagner. Luego, empleando el análisis crítico y comparativo de toda la documentación reunida habría que ver cuánto de verdad hay en ella, al objeto de separarlo de la exageración, el autobombo y la mentira abierta. Pero, afortunadamente, esa tarea ya ha sido realizada (al menos en parte) por autores que han escrito biografías muy fiables sobre Wagner, y unas cuantas de esas serían suficientes para elaborar un buen guión de cine. Yo, en todo caso, no utilizaría exclusivamente el
Mein Leben para hacer una película sobre el genio de Leipzig.
Le Gouverneur escribió:
Lo peor es que ahora según Alberich una película como Murieron con las botas puestas ya no se puede hacer. En su día sí, porque estas cosas del rigor histórico no importaban, pero ahora ya sí. Pues qué pena, vaya retroceso.
Pues siento haberle abierto los ojos respecto al cine que se viene haciendo desde hace años, pero sí, efectivamente: hoy ya no pueden realizarse películas como
Murieron con las botas puestas (u otras similares). Pero no sólo porque haya cambiado la propia industria --títulos así de gloriosos pertenecen a una época (la de las grandes
majors) que no volverá a darse jamás, bajo unas condiciones específicas que ya no existen--, sino porque la actualidad es muy distinta, las condiciones técnicas y sociales permiten (y piden) otra cosa, y la sociedad receptora de nuestros días se halla (por gustos, actitudes y aspiraciones) en las antípodas del público que antaño abarrotaba las salas de cine y gozaba de aquellas míticas creaciones.
Le Gouverneur escribió:
Ahora solo se podrá contar en el cine lo que realmente sucedió
Bueno, no necesariamente. Siempre hay margen para ficcionar con inteligencia y respeto en una película de trama histórica. Y, en todo caso, también nos queda la opción de transgredir abiertamente el pasado con reinterpretaciones del mismo más o menos heterodoxas (pero sin vestirlas engañosamente de realidad histórica, que es lo peligroso), o hacer cine no histórico para fantasear cuanto queramos.
Le Gouverneur escribió:
si se sabe claro
Veo que vuelve a mantener usted una postura respecto de la Historia que me sorprende, viniendo de una persona a la que tengo por sensible y culta. Y eso me sorprende, pues la veo más propia de crédulos conspiranoicos, que de personas cultivadas (o directores de cine británicos vapuleados por la crítica), ya digo.