Señores y señoras descúbranse ante una diosa
He visto a esta cantante en numerosas ocasiones en directo dese hace muchos años y es sin duda una de las artistas más fascinantes que he llegado a conocer. En los últimos días le he podido escuchar tres representaciones como Isolda y si bien en la primera función tuvo más problemas vocales de la cuenta, en la segunda y tercera función he podido observar a una de las Isoldas más deslumbrantes de la historia Wagneriana.
Meier ha sido una cantante que en esplendor de facultades tenía un registro amplio y homogéneo que iba del Si2 al Si4 fácilmente, con una voz potente, perfectamente emitida, levemente gutural. En los últimos años ha perdido consistencia en graves, opulencia en el registro medio y quizás su punto más negativo actual, su extensión se ha reducido considerablemente llegando a pasar apuros según el día en agudos como La4 o Sol4 que en otros tiempos emitía con absoluta brillantez.
Su voz parece que le cuesta dar el último giro y puede sonar el agudo en algún momento más gritado de lo habitual. A veces es capaz de sorprender todavía con Si4 de buena factura, pero no es de extrañar que Sies o Laes puedan emitirse algo calados, por no hablar de esos dos does5.
En las funciones de Madrid, los problemas en el agudo han sido evidentes en casi todas las funciones aunque en algunas menos que otras. Nunca ha tenido una tesitura totalmente adecuada para este rol.
Pero señores, valorar toda la Isolda de Meier por algunos agudos calados es tener una visión muy reducida de los que significa este papel, de lo que significa la obra wagneriana. No entender a meier es no entender a Richard Wagner.
"En la ópera el cantante ocupa el primer lugar, y el actor casi un lugar secundario. Yo exijo lo contrario: reclamo que aparezca en primer lugar el actor y que la voz sirva de apoyo a la interpretación"
(RICHARD WAGNER, citado por Arthur Prüfer en "Tannhäuser, hijo del dolor de Richard Wagner")
Cuando se leen críticas a Meier o Varnay porque en algún momento calaban nos estamos alejando mucho de las pretensiones del autor, de los objetivos de sus obras y del significado del recitativo lírico wagneriano.
Wagner quería que Isolda con su simple mirada hiciera enloquecer a los hombres, esto nos lo explica en su obra y a veces lo olvidamos en un agudo aquí otro allá. Hay que presenciar la Isolda de meier en directo, sentir su latido del corazón, la mujer vengativa, la mujer que ama, la mujer que muere.
Simplemente hay que fijarse en la declamación del texto. Por ejemplo en el primer acto cuando dice aire, aire!!!... realmente se ahoga, te transmite toda la profundidad del sentimiento.
Tristan e Isolda es una obra para dejarse llevar, para vivirla intensamente y eso se logra sólo con interpretaciones como la de esta diosa wagneriana.
Gracias señora Meier por haber conseguido que sienta a Wagner en toda la profundidad e intensidad que requiere, gracias por enseñarme el camino de la esencia del personaje wagneriano y demostrarme la grandeza de estas obras maestras intemporales y universales. Le estaré eternamente agradecido.