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Ayer por la tarde la cita era con mis vecinos de Castellar del Vallès, y el sitio elegido la Iglesia de Sant Esteve, el acontecimiento, pues ni más ni menos que el “Requiem” de Mozart interpretado por la Coral Polifònica de Puig-reig acompañados por la Orquesta de Cambra de l´Empordà, dirigida por el maestro Carles Coll.
La verdad es que no podía haber escogido mejor evento para celebrar este año Mozart que ya culmina que el “Requiem”, y para una que no es amante de la música del compositor salzburgués, salió encantada de la iglesia, y con ganas de conocer peldaño a peldaño, la obra de Mozart.
El público de Castellar del Vallés y algunos que nos añadimos de Sabadell llenaba casi al completo la citada Iglesia. La gente disfrutó y esto se notó en el ambiente, nada de toses, nada de móviles sonando, nada de ruidos que pudieran destruir la comunión creada entre los intérpretes y los oyentes.
Lugar idóneo para interpretar un “Requiem” o misa de muertos, la Coral Polifónica de Puig-reig sonó igual, sin desjustes de tiempo, bien conjuntados y con buenas voces de sopranos y bajos.
Momento especial para el “Dies irae”, “Confutatis” y como no la más oída “Lacrimosa”. Pero cuando pudo apreciarse especialmente la orquesta fue en los primeros compases del “Introitus”, en que poco a poco se van aunando todos y cada uno de los instrumentos. Fue genial esa fusión, como estupendos los cuatro solitas natos en la misma coral, Mª Carme Olivera (soprano), Montserrat Garcia (contralto), Florenci Puig (tenor) y Lluís Ramon Sales, aunque desafortunadamente, este “Requiem” es más coral que de solista.
Pero si hay alguien del cual se debe destacar en esta representación es sin duda, y con con creces, el director de la orquesta, el Sr. Carles Coll.
Yo empecé fijándome en el coro y en las distintas posiciones vocales a la hora de cantar de los intérpretes, pero acabé mirando al director, puesto que vivía aquella pieza, estaba en cuerpo y alma con los intérpretes y se divertía tocando. Sus manos marcaron todo y su boca cantó la obra. Respiraba con los cantantes y estaba pendiente de sus músicos, sonreía cuando el sonido alcanzaba lo que él quería y su cara se arrugaba cuando determinados intrumentos, sobre todo, los de viento, tocaban más “forte” de lo previsto.
En fin, para mí, y por lo comentado a la salida de la Iglesia, el director fue el triunfador.
Hubo bis de la “Lacrimosa” y de otra pieza que dirigió el maestro de la Coral el Sr. Ramon Noguera, de la que no acerté a escuchar lo que era.
En fin, una jornada musical muy, pero que muy positiva encmarcada dentro de la “Temporada Estable de Teatre i Música 2006” organizada por el Ayuntamiento de Castellar del Vallès.
brunilda
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