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| Florezido |
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Registrado: 26 Mar 2004 16:50 Mensajes: 5436 Ubicación: Numero quindici, a mano manca.
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Añado las referencias de otros medios locales:
http://www.lavozdeasturias.com/noticias ... kid=235796
Un reflejo continuo sobre el escenario, logrado gracias a un abanico de espejos que tratarán de transportar al espectador al mundo irreal de Cio Cio San (la protagonista), será uno de los ingredientes con los que el próximo miércoles se estrenará la ópera Madama Butterfly , de Puccini, en el teatro Campoamor. "Es la historia de una niña de 15 años que se casa por una noche con un americano, con la mala suerte de que se marcha dejándola embarazada y años más tarde vuelve para llevarse a su hijo. Para poder sobrevivir, la protagonista se crea un mundo artificial, por eso son todo espejos y reflejos", señaló ayer el director de escena, Mario Pontiggia, para explicar la escenografía que ha creado.
Madama Butterfly , que supone el tercer título de la LVIII temporada de la ópera, llega en esta ocasión a Oviedo con tres funciones --días 16, 19 y 22 de noviembre--, de las cuales el director artístico, Javier Menéndez, calcula que el último día podrían ser unas 3.000 las personas que sigan la ópera con la retransmisión del Auditorio Príncipe Felipe. "Creo que este va a ser el espectáculo más exitoso de la temporada de ópera", añadió Menéndez, quien destacó de la obra el vestuario creado por Shizuko Omachi. "Es de una limpieza, una elegancia y de un nivel excepcional", afirmó.
MAGIA Durante la presentación, Menéndez también quiso poner de relieve la "magia increíble" de la iluminación, a cargo de Eduardo Bravo, de la que dijo ser "muy fiel al espíritu de la obra". Bajo la dirección musical de Alain Guingal, entre el gran reparto de esta ópera destacan Verónica Villarroel en el papel de Butterfly, Fabio Sartori como Pinkerton, Marina Rodríguez-Cusí en el personaje de Suzuki y Carlos Bergasa interpretando a Sharpless, entre otros. Además, esta es una de las obras que más cantantes asturianos ha incluido en el reparto: Celestino Varela, María José Suárez, Virginia Vega, Elisabeth Expósito y Paula Lueje. También participan la OSCO y el Coro de la Opera de Oviedo.
Volviendo a la escenografía, si Giacomo Puccini fracasó en su estreno en el Teatro alla Scala de Milán en 1904 por ser un lugar demasiado amplio, Pontiggia ha tratado de resolver este problema utilizando una arquitectura japonesa donde predomina la horizontalidad más que la altura. "Con una cuestión de proporción, se resuelve la necesidad de intimidad de la obra", aseguró Mario Pontiggia, quien ve la emotividad de este espectáculo como el "anticipo" de lo que se convertirían después en las telenovelas venzolanas.
Respecto a la música, el maestro Alain Guingal recordó que "el rol de la protagonista es sumamente importante", y explicó que Puccini juega mucho con los colores y el ambiente musical. "Esta sería la continuidad de Verdi, donde sobre todo predomina la voz", afirmó. Por su parte, Rodríguez-Cusí señaló que durante los ensayos ha sido fundamental la "energía positiva" creada entre los actores.
http://www.elcomerciodigital.com/pg0511 ... C-180.html
Las tablas del teatro Campoamor, elevadas sobre su nivel habitual y forradas de tarima lacada en negro para crear un ambiente de horizontalidad japonesa y absolutamente austero, esperan entre ensayo y ensayo el gran estreno del próximo miércoles. Sobre ellas y entre varios espejos, destinados a crear un mundo onírico, saldrá a escena 'Madama Butterfly'. La ópera más aplaudida de Giacomo Puccini llega al coliseo ovetense envuelta en un halo de éxito y, como advirtieron ayer sus responsables artísticos, sumida «en una necesaria intimidad».
Recordaba Alain Guingal, director musical de esta producción, ya estrenada en Montecarlo y Las Palmas, que el público rechazó la obra cuando Puccini la dio a conocer, en el teatro Scalla, de Milán, en 1904. Y fue precisamente por carecer de esa dosis fundamental de intimidad. «El teatro era demasiado grande», dijo y esta pieza «la mejor escritura musical de la historia y la obra favorita de Puccini», según Guingal, «necesita un ambiente íntimo».
Convencido también el director de escena, Mario Pontiggia, de tal necesidad, ha creado una escenografía que afronta ésta y la resuelve «a fuerza de trabajar las proporciones». En la práctica esto se traduce en una sensible merma de la altura del escenario, en la que Pontiggia interfiere proporcionando un techo a los actores -también lacado en negro como el suelo- que, asimismo, eleva cerca de un metro. Reinventando la estructura del escenario da el primer paso, pero no se queda ahí.
Voces nacionales
«Además de buscar la horizontalidad», el director de escena evita todo elemento superfluo «para que la ópera no transcurra en un bazar japonés» y sea, por el contrario, el reflejo de la modernidad que, según él y también el director musical, define a Puccini. Precisamente al hablar del compositor, Pontiggia rememoró a un «Puccini (Italia, 1858-1924) que escuchaba jazz e iba en automóvil porque era un hombre totalmente moderno».
Definida como un espectáculo «limpio y elegante», por el director artístico de la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera, Javier Menéndez, 'Madama Butterfly', que será representada también los días 19 y 22 de noviembre, reúne un nutrido grupo de voces nacionales en una decidida apuesta por los valores de casa. Pero, además, suma buenas vibraciones.
Según Marina Rodríguez-Cusí (Suzuki, en la ópera) «juntamos una energía maravillosa, algo fundamental para el dramatismo que aflora en la ópera». Por su parte, Carlos Bergasa (Sharpless), que dice de su personaje que «no tiene gran dificultad vocal, pero sí interpretativa», secunda el traslado de las geniales relaciones al escenario. Ayer también se observaban tras la mesa de presentación.
_________________ ...la scena a' miei tempi era altra cosa.
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