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Aclaman chinos con patadas la ópera de Wagner
PEKÍN (DPA). Tras la primera representación en China de la tetralogía completa de El Anillo del Nibelungo, el cantante HeinzKlaus Ecker, quien encarnó a Hagen, expresó que estaba profundamente impresionado. "Fue realmente especial".
Los fans de Richard Wagner en Pekín aplaudieron, gritaron "Bravo", dieron patadas con los pies y silbaron "como en una cancha de futbol", comentó un experto en Wagner.
"Nadie esperaba esto", confesó el famoso director Yu Long, que como director artístico del Festival de Música de Pekín llevó al Teatro Estatal de Nuremberg a la capital china.
"Pasamos a la historia de la música", aseguró feliz Yu Long después de medianoche, cuando ya había caído el último telón tras el Ocaso de los dioses la noche del martes, tras las 17 horas del estreno del "Anillo" en China, montada en cuatro noches.
El director del Teatro Estatal de Nuremberg, Axel Baisch, se mostraba aliviado de que al final todo haya transcurrido sin problemas y de que el Pekin Times pudiera hablar de un "gran éxito".
Quizá más de un crítico chino hubiera preferido una versión clásica del "Anillo", pero dado que Alemania es para China sinónimo de modernidad y progreso, el público aceptó entusiasmado la moderna puesta en escena del director británico Stephen Lawless.
Los 99 músicos dirigidos por el maestro Philippe Auguien sufrieron un poco la falta de espacio en el demasiado pequeño foso del Teatro Poly de Pekín. En la pausa de 40 minutos aprovechaban para estirar las piernas y acudir al McDonalds de la esquina a recuperar fuerzas.
Auguin dirigió su orquesta con facilidad y entrega. Fue la última actuación de la orquesta de Nuremberg con el maestro, que se traslada a la Metropolitan Opera de Nueva York.
Quizá fue esa despedida, el entusiasmo por Pekín o el alivio por el fin el que hizo que músicos y cantantes siguieran ofreciendo un rendimiento máximo en el final de la obra de Wagner tras cuatro horas y media.
Sobre todo la potente Irene Theorin como Brunnhilde, que emocionó tanto al público, que le dedicó una impresionante ovación.
Los fans de Wagner no sólo habían viajado desde diversas ciudades chinas, sino también desde Australia, Japón y Alemania. Después de todo, se trataba de la segunda representación del "Anillo" completo en Asia.
Dado que el estreno en los años 80 fue en Japón, entre los chinos se podía percibir el orgullo de haber igualado al rival asiático en lo que a Wagner se refiere.
En un principio, un accidente de coche de Ronnie Johansen, quien iba a cantar a Gunther, modificó todos los planes el viernes. El lesionado Johansen no estaba en condiciones de viajar a Pekín.
Fue "un golpe" para el elenco, según relató uno de los integrantes. "Como en la vida real, en la ópera pasan cosas imprevisibles", dijo Baisch.
En Europa, hubiera sido fácil conseguir rápidamente a otro cantante. Pero viajar a China, y encima el fin de semana, era complicado. Con nueve horas de vuelo más el tiempo necesario para que la voz se adapte al clima y al aire acondicionado, el visado rápido para China habría sido el menor de los problemas.
Entonces, de la necesidad surgió la solución: un Gunther doble. A pesar de que tenía 26 horas tras de sí de representación y ensayos como Wotan, Juergen Linn cantó a Gunther desde el borde del escenario, mientras Johann Werner Prein asumía su segundo papel.
Con este "playback" en vivo cantado por Linn, Prein interpretaba a Gunther vestido de traje blanco y además cantaba, cuando le tocaba y con un rápido cambio de maquillaje, a Alberich. El público agradeció el esfuerzo.
El Universal (México)
3 de noviembre 2005